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Wesen

Definition:
essência
essence
esencia
modo-próprio-de-ser, vigência, vigor [EssaisConf]
l’être-du-fond [GA10 55]

Wesen é a "essência, natureza interna ou princípio" de uma coisa. "Usada separadamente, a palavra significa ‘a quintessência de uma coisa’, ‘sua natureza básica’, ‘sua natureza essencial’, ‘ser interior’ [...] Mas também pode significar o modo como esta essência se manifesta exteriormente" (DGS, 394). Ela é a substantivação do verbo desaparecido wesen, "ser, ficar, durar, acontecer", que originariamente significava " morada, vida, modo de ser, vigor etc." Deu origem a wesentlich, essencialmente, e o menos usual wesenhaft, "essencial". O verbo wesen também origina o particípio passado, gewesen, de sein, "ser", e sobrevive em compostos como: anwesend, ("presente") e abwesend ("ausente"). [DH]

NT: A Essência = das Wesen: o substantivo alemão, Wesen deriva-se do verbo, wesen, hoje usado apenas em algumas formas, como gewesen (sido), ab-wesend (ausente), an-wesend (presente) e Wesen (essência, natureza, quididade). Esse substantivo não designa no texto essência, natureza, quididade, mas a estrutura em que vigora, i.é., desenvolve a força de seu vigor, o agir. Para exprimir esse sentido, escreve-se a palavra Essência sempre com maiúscula. [CartaH]

NT: Ainda que Wesen designe, de per si, essência e Unwesen (não-essência) desordem, Heidegger carrega os dois termos com um sentido fenomenológico. De acordo com sua compreensão do método fenomenológico, passam a ter força verbal. Wesen significará então: acontecer, imperar, revelar-se, a manifestação fenomenológica; Unwesen (treiben) frustrar e perturbar o acontecer, o imperar, dissimulação do que de si se revela, ocultação "fenomenológica". Wesen e Unwesen exprimem, assim, de maneira decidida, um traço básico do pensamento heideggeriano. Apontam sobretudo também para a superação da tradição essencialista. A nova carga semântica os transforma numa chave (ou clave) que desloca toda a linguagem do filósofo para dentro de um novo horizonte conotador. Todo o conteúdo ontológico tradicional se torna fenomenológico. Ontologia se toma fenomenologia. Na nova postura se revela, já desde o início, seminalmente, a destruição, transformação, repetição em outro nível, de toda a metafísica ocidental. Esta violenta metamorfose das palavras transfere toda a linguagem filosófica para um novo começo; e dele emerge o impulso do pensamento existencial como Heidegger o compreende. Quem lê então as expressões essência da verdade, essência do fundamento, deve saber transpor-se para dentro desta nova situação. Toda a problemática do fundamento é arrancada de sua perspectiva metafísica essencialista. Fala-se de fundamento não mais buscando razões, causas, mas descobrindo-se nele um acontecer originário ligado à transcendência, melhor, à existência, ao ser-aí. Esta subversão das estruturas podais da ontologia tradicional deixa entrever o impacto radical e, paralelamente, a dificuldade de compreensão da pretensão heideggeriana. Nesta passagem o filósofo aponta a "desordem", a dissimulação do acontecer do fundamento, provocada pelo conhecimento humano finito. Mais adiante este processo será atribuído também à liberdade finita. O método fenomenológico ocupa-se em desvendar o enigma do velamento e desvelamento que assim acontecem. [MHeidegger]


Wesen (das): «esencia». En el marco de la obra temprana, Wesen se suele emplear en el sentido usual de esencia. En la ontología escolástica, la esencia define la naturaleza interna o el principio de una cosa. En Ser y Tiempo, se rechaza la concepción escolástica al afirmar que la esencia del Dasein es su existencia. En sus escritos posteriores, Heidegger insiste en el sentido verbal de wesen entendido ahora como un «venir a la presencia». No se trata, por tanto, de una cualidad, sino de una actividad. [GA60, p. 307 (situación, concreción); GA63, p. 16 (hermenéutica, evidencia); GA17, p. 70 (naturaleza); SZ, pp. 12, 42, 231, 318, 323, 443-444.] [LHDF]
La autonomía sólo se justifica sobre la base de la autorreflexión. Pero la autorreflexión sólo puede acontecer si la Universidad alemana tiene la fuerza de autoafirmarse. ¿La llevaremos a cabo? ¿Cómo? La autoafirmación de la Universidad alemana es la voluntad originaria, común, de su esencia [Die Selbstbehauptung der deutschen Universtität ist der ursprüngliche, gemeinsame Wille zu ihrer Wesen. La expresión "voluntad de esencia" es poco castellana, pero prefiero dejarla así, para mantener el tono rotundo y enfático del discurso, que se rompería si se tradujera - quizá más acertadamente -, mediante la paráfrasis interpretativa "voluntad de que [la Universidad] sea lo que en su esencia es".]. Para nosotros, la Universidad alemana es la escuela superior que, desde la ciencia y mediante la ciencia, acoge, para su educación y disciplina, a los dirigentes y guardianes del destino del pueblo alemán. La voluntad de la esencia de la Universidad alemana es voluntad de ciencia en el sentido de aceptar la misión espiritual histórica del pueblo alemán, pueblo que se conoce a sí mismo en su Estado. Ciencia y destino alemán tienen sobre todo que llegar, queriendo su esencia, al poder. Y lo lograrán si, y sólo si, nosotros, profesores y alumnos, exponemos, por un lado, la ciencia a su más propia necesidad y, por otro, nos mantenemos firmes en el destino alemán con todo su apremio. 195 Heideggeriana: UniversidadeAlemana

Ciertamente, la metafísica representa a lo ente en su ser y, por ende, también piensa el ser de lo ente. Pero no piensa el ser como tal, no piensa la diferencia entre ambos (vid. Vom Wesen des Grundes, 1929, p. 8; también Kant und das Problem der Metaphysik, 1929, p. 225, y Sein und Zeit, p. 230). La metafísica no pregunta por la verdad del ser mismo. Por tanto, tampoco pregunta nunca de qué modo la esencia del hombre pertenece a la verdad del ser. Pero no se trata sólo de que la metafísica no haya planteado nunca hasta ahora esa pregunta, sino de que dicha pregunta es inaccesible para la metafísica en cuanto metafísica. El ser todavía está aguardando el momento en que él mismo llegue a ser digno de ser pensado por el hombre. Desde la perspectiva de una determinación esencial del hombre, da igual cómo definamos la ratio del animal y la razón del ser vivo, bien sea como "facultad de los principios", como "facultad de las categorías" o de cualquier otro modo, pues, en cualquier caso, siempre y en cada ocasión, nos encontraremos con que la esencia de la razón se funda en el hecho de que para toda aprehensión de lo ente en su ser, el ser mismo se halla ya siempre aclarado como aquello que acontece en su verdad. Del mismo modo, con el término "animal", zoon, ya se plantea una interpretación de la "vida" que necesariamente reposa sobre una interpretación de lo ente como zoe y physis dentro de la que aparece lo vivo. Pero, aparte de esto, lo que finalmente nos queda por preguntar por encima de todo es si acaso la esencia del hombre reside de una manera inicial que decide todo por anticipado en la dimensión de la animalitas. ¿De verdad estamos en el buen camino para llegar a la esencia del hombre cuando y mientras lo definimos como un ser vivo entre otros, diferente de las plantas, los animales y dios? Sin duda, se puede proceder así, se puede disponer de ese modo al hombre dentro de lo ente entendiéndolo como un ente en medio de los otros. De esta suerte, siempre se podrán afirmar cosas correctas sobre el ser humano. Pero también debe quedarnos muy claro que, procediendo así, el hombre queda definitivamente relegado al ámbito esencial de la animalitas, aun cuando no lo pongamos al mismo nivel que el animal, sino que le concedamos una diferencia específica. Porque, en principio, siempre se piensa en el homo animalis, por mucho que se ponga al animal a modo de animus sive mens y en consecuencia como sujeto, como persona, como espíritu. Esta manera de poner es, sin duda, la propia de la metafísica. Pero, con ello, la esencia del hombre recibe una consideración bien menguada, y no es pensada en su origen, un origen esencial que sigue siendo siempre el futuro esencial para la humanidad histórica. La metafísica piensa al hombre a partir de la animalitas y no lo piensa en función de su humanitas. 364 Heideggeriana: CartaH

Por eso, con la determinación existencial de la esencia del hombre todavía no se ha decidido nada sobre la "existencia de dios" o su "no-ser", así como tampoco sobre la posibilidad o imposibilidad de los dioses. Por eso, no sólo resulta prematuro, sino incluso erróneo en su procedimiento, afirmar que la interpretación de la esencia del hombre a partir de la relación de dicha esencia con la verdad del ser es ateísmo. Esta clasificación arbitraria revela además una falta de atención en la lectura. A nadie parece interesarle que, desde 1929, en el escrito Vom Wesen des Grundes (p. 28, nota 1) se pueda leer lo siguiente: "Mediante la interpretación ontológica del Dasein como ser-en-el-mundo todavía no se decide nada, ni positiva ni negativamente, sobre un posible ser en relación con dios. Sin embargo, mediante la explicación de la trascendencia se gana por vez primera un concepto suficiente del Dasein, con respecto al cual sí se puede preguntar en qué situación ontológica se encuentra la relación del Dasein con dios". Ahora bien, si esta observación se sigue pensando con la habitual estrechez de miras, se replicará que esta filosofía no se decide ni a favor ni en contra de la existencia de dios. Que permanece en la indiferencia y por tanto la cuestión religiosa le es indiferente. Y que una tal indiferencia no puede dejar de caer en el nihilismo. 456 Heideggeriana: CartaH

El Decir que descansa en el advenimiento apropiador es, en tanto que mostrar, el modo más propio del apropiar. Esto suena como un enunciado. Si sólo lo oímos como tal, entonces no dice lo que está por pensar. El Decir es el modo por el que habla el advenimiento apropiador: el modo no tanto corno modalidad o género, sino como el melos, el canto que cantando, dice. Porque el Decir apropiador lleva lo presente al esplendor desde su propiedad, desde aquello adonde pertenece como presencia, lo alaba, esto es, lo enaltece a su ser propio (.. erlaubt es in sein eigenes Wesen). Al inicio de la octava estrofa de la Fiesta de la paz Hölderlin canta: Mucho desde la mañana, Desde que somos una plática y oímos los unos de los otros, Ha aprendido el hombre: pero pronto canto seremos (nosotros). 1581 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

Ésta sería una oportunidad para determinar la posición metafísica fundamental de Aristóteles, para lo cual no basta, por cierto, la usual contraposición con Platón; en efecto, Aristóteles, aunque pasando por la metafísica platónica, intenta pensar de nuevo el ser del modo inicialmente griego y de cierta manera, volver atrás el paso dado por Platón con la idea tou agathou, paso mediante el cual la entidad adquiere el carácter de lo condicionante y posibilitante, de la dynamis. Frente a esto, Aristóteles - si está permitido decirlo - piensa el ser de modo más griego que Platón como entelechia (cfr. Vom Wesen und Begriff der physis. Aristóteles, Phisik B1, Biblioteca "Il Pensiero", 1960). Lo que esto significa no es posible decirlo en pocas palabras. Sólo puede advertirse que Aristóteles no es ni un platónico fracasado ni el precursor de Tomás de Aquino. Su obra filosófica tampoco se agota en el absurdo que se le suele atribuir de haber bajado las ideas de Platón de su ser en sí y haberlas puesto en las cosas mismas. A pesar de su distancia respecto del inicio de la filosofía griega, la metafísica de Aristóteles es, en aspectos esenciales, de nuevo una especie de impulso de regreso al inicio dentro del pensamiento griego. El hecho de que Nietzsche, en correspondencia con su relación nunca interrumpida con Platón, no consiguiera nunca - prescindiendo de las ideas sobre la esencia de la tragedia - una relación interna con la metafísica de Aristóteles, debería ser lo suficientemente importante como para pensar a fondo sus fundamentos esenciales. 2747 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

La esencia de la técnica moderna pone al hombre en camino de aquel hacer salir de lo oculto por medio del cual lo real y efectivo, de un modo más o menos perceptible, se convierte en todas partes en existencias. Poner en un camino... a esto, en nuestra lengua, se le llama enviar. A aquel enviar coligante que es lo primero que pone al hombre en un camino del hacer salir lo oculto lo llamamos el sino (lo destinado). Desde aquí se determina la esencia de toda historia acontecida. Ésta no es, ni sólo el objeto de la Historia, ni sólo la cumplimentación del humano hacer. Éste se hace histórico sólo en cuanto destinal (propio del sino) (cfr. Vom Wesen der Wahrheit, 1930; primera edición 1943, p. 16 y s.). Y sólo el sino que marca el representar objetual hace que lo histórico (de la historia acontecida) se haga accesible como objeto para la Historia, es decir, se haga una ciencia, y hace posible la equiparación corriente entre lo histórico (de la historia acontecida) y lo histórico (de la Historia). Heideggeriana: QCT

De este modo, pues, la estructura de emplazamiento, en tanto que sino del hacer salir lo oculto, si bien es la esencia de la técnica, no lo es nunca en el sentido de género y de essentia. Si nos fijamos en esto, nos alcanza algo sorprendente: es la técnica la que nos pide que pensemos en otro sentido aquello que entendemos habitualmente bajo el nombre de "esencia". Pero ¿en qué sentido? Ya cuando decimos "las cosas de la casa" (Hauswesen: la esencia de la casa), "los asuntos del estado" (Staatswesen: la esencia del estado), estamos pensando, no en lo general de un género sino en el modo como la casa y el estado prevalecen, se administran, se despliegan y decaen. Es el modo como ellas esencian. J. P Hebel, en un poema, "Un fantasma en la calle Kander", que Goethe amaba de un modo especial, emplea la antigua palabra die Weserei (literalmente: "la esenciería"). Significa el Ayuntamiento, en la medida en que allí se coliga la vida del municipio y está en juego, es decir, esencia la vida del pueblo. Del verbo wesen (esenciar) procede el sustantivo. Wesen (esencia), entendido como verbo, es lo mismo que währen (durar); no sólo semánticamente sino también en su composición fonética. Ya Sócrates y Platón piensan la esencia de algo como lo que esencia en el sentido de lo que dura. Pero piensan lo que dura como lo que perdura (aei on). Pero lo que perdura lo encuentran en aquello que, en tanto que permanece, resiste a cualquier cosa que pueda ocurrir. Esto que permanece lo descubren a su vez en el aspecto (eidos, idea), por ejemplo, en la idea de "casa". Heideggeriana: QCT

El camino de nuestras conversaciones debe ser de una índole y dirección tales, que aquello de que la filosofía trata nos interese a nosotros mismos, nos toque (nous touche), y por cierto que en nuestro ser (Wesen). Heideggeriana: QueFilosofia

Si en cambio señalamos hacia la posibilidad de que aquello a que se refiere la filosofía nos atañe y nos toca-de-cerca (be-rührt) a nosotros los hombres en nuestra esencia (Wesen), entonces pudiera ser que esta afección (Affektion) no tuviera absolutamente nada que ver con lo que corrientemente se llama afectos y sentimientos, en una palabra, con lo irracional. Heideggeriana: QueFilosofia

En la frase que precede al doble punto y que dice "la esencia del habla". el habla es el sujeto. aquello acerca de lo cual debe establecerse lo que es. Esto que algo es, to ti estin, el "qué es" (Wassein), contiene desde Platón lo que habitualmente denominamos das Wesen, essentia, la esencia de una cosa. La esencia así entendida se enmarca en lo que más tarde se denomina der Begriff, el concepto, die Vorstellung, la representación, con la ayuda de los que nos procuramos y asimos lo que una cosa es. Entendida menos estrictamente, la frase que precede al doble punto dice: lo que el habla es, lo comprendemos cuando entramos allá hacia donde el doble punto, por así decirlo. abre una perspectiva. Esto es el habla de la esencia. En esta frase. "esencia" asume el rol de sujeto al que le es propia el habla. Pero ahora, la palabra "esencia" no significa ya aquello que algo es. Oímos "esencia" como verbo; wesend, "esenciante", en el sentido de presente y ausente (Wesend wie anwesend und abwesend). "Esencia" significa perdurar, permanecer. Con todo, la expresión es west, es "esenciante", dice más que sólo: esto perdura y permanece. Es west quiere decir: esto "esencia" en presencia (es west an) y perdurando nos concierne, nos en-camina y nos de-manda. La esencia entendida de este modo nombra lo que perdura (das Währende), lo que viene hacia nosotros y en todo nos concierne porque en-camina. La segunda versión de la frase rectora: "El habla de la esencia" dice, por consiguiente: el habla pertenece a esto que "esencia", es propio a lo que lo en-camina todo como su propiedad más propia. Lo que en-camina toda cosa, en-camina por el hecho de que habla. Con todo, permanece oscuro cómo debemos pensar lo que es "esenciante"; oscuro del todo en qué medida habla lo que es "esenciante", y permanece en lo más oscuro lo que entonces significa hablar. Pues es a esto a lo que se dirige nuestra meditación cuando reflexionamos acerca de la esencia del habla. Pero esta reflexión está ya encaminada en un cierto camino, esto es, dentro de la vecindad de poesía y pensamiento. La frase rectora nos hace una seña para la andanza por este camino, pero no da respuesta alguna. Mas, ¿hacia dónde puede hacer seña cuando hace seña. Solamente hacia lo que determina la vecindad de poesía y pensamiento como vecindad. Lo vecinal, el habitar en la proximidad, obtiene su determinación desde la proximidad. Poesía y pensamiento, sin embargo, son modos del decir, aún más, son modos eminentes. Si los dos modos del decir deben ser vecinales desde su proximidad, entonces la proximidad misma debe prevalecer por el modo del Decir. La proximidad y el Decir serían entonces lo Mismo. Pensar esto es una severa exigencia. Su severidad no debe en absoluto ser atenuada. Heideggeriana: EssenciaLinguagem


NOTE TRANSLATOR: 1. "Essence" is the traditional translation of the German noun Wesen. One of Heidegger s principal aims in this essay is to seek the true meaning of essence through or by way of the "correct" meaning. He will later show that Wesen does not simply mean what something is, but that it means, further, the way in which something pursues its course, the way in which it remains through time as what it is. Heidegger writes elsewhere that the noun Wesen does not mean quidditas originally, but rather "enduring as presence" (das Wahren als Gegenwart). (See An Introduction to Metaphysics, trans. Ralph Manheim [New York: Doubleday, 1961], p. 59.) Wesen as a noun derives from the verb wesen, which is seldom used as such in modern German. The verb survives primarily in inflected forms of the verb sein (to be) and in such words as the adjective anwesend (present). The old verbal forms from which wesen stems meant to tarry or dwell. Heidegger repeatedly identifies wesen as "the same as währen [to last or endure]." (See p. 30 below and SR 161.) As a verb, wesen will usually be translated here with "to come to presence," a rendering wherein the meaning "endure" should be strongly heard. Occasionally it will be translated "to essence," and its gerund will be rendered with "essencing." The noun Wesen will regularly be translated "essence" until Heidegger’s explanatory discussion is reached. Thereafter, in this and the succeeding essays, it will often be translated with "coming to presence." In relation to all these renderings, the reader should bear in mind a point that is of fundamental importance to Heidegger, namely, that the root of wesen, with its meaning "to dwell," provides one integral component in the meaning of the verb sein (to be). (Cf. An Introduction to Metaphysics, p. 59.) [QCT, p 3]

If we speak of the "essence of a house" and the "essence of a state," we do not mean a generic type; rather we mean the ways in which house and state hold sway, administer themselves, develop and decay-the way in which they "essence" [Wesen]. Johann Peter Hebel in a poem, "Ghost on Kanderer Street," for which Goethe had a special fondness, uses the old word die Weserei. It means the city hall inasmuch as there the life of the community gathers and village existence is constantly in play, i.e., comes to presence. It is from the verb wesen that the noun is derived. Wesen understood as a verb is the same as währen [to last or endure], not only in terms of meaning, but also in terms of the phonetic formation of the word. [QCT, p 30]


NOTE DU TRADUCTEUR: 1. Le français « être » traduit à la fois Sein et Wesen. Heidegger emploie Sein quand il parle de l’ « être » tout court, ou de l’être de l’étant. Il nomme Wesen l’être de toute chose particulièrement désignée : l’être de la vérité, l’être de l’habitation.
Dans le premier morceau, cependant, et dans certains cas spécieux très rares, Wesen est traduit par « essence ».
« L’être de l’être » veut dire « le Wesen du Sein » ou plus rarement das Wesende des Seins.

La majuscule donnée à « Étre » (pp. 107, 111, 113 et 131) indique, d’une façon purement conventionnelle, que l’auteur a alors préféré l’orthographe Seyn.

L’infinitif wesen, qui n’appartient plus à la langue parlée, est l’ancien wesan, « être », qui a été plus tard remplacé par sein. Aujourd’hui le verbe wesen se survit à lui même dans la langue littéraire avec le sens d’être, se présenter ou se comporter de telle manière. Il implique alors une idée de vie, d’activité et de rayonnement qui manque à sein. Wesan ou wesen, d’ailleurs, ne voulait pas dire seulement « être », mais aussi « demeurer en un lieu, séjourner, habiter ». (Cf le sanscrit vas, « habiter ».) Das Wesen, l’être, l’essence, la manière d’être, le comportement (cf. p 41) semble avoir désigné originellement le séjour, la demeure, l’habitation. Or, habiter, c’est être présent à un monde, à un lieu; et le verbe allemand pour « être présent », anwesen, est effectivement un composé de wesen. La chose déploie donc plus ou moins son être dans le Wesen, alors que le Sein est beaucoup plus caché et mystérieux. Le Sein est énigmatique et ses rapports avec le Nichts sont étroits. [GA7, 347]

NT: Partout et toujours, chez Heidegger, le mot d’essence doit être pensé, pour être compris, non comme une « essence » platonicienne figée, immuable, planant au-dessus des « formes », ou représentant la capsule définitive de l’« en-soi » sartrien. Essence (Wesen) doit être pensé à partir d’« être », lequel est, avant tout, verbe. L’essence est ainsi le mode propre de déploiement de l’être d’un étant.

Dans essentia, le -sentia est le signe d’une substantification ultérieure qui a figé le mouvement, c’est-à-dire la futurition propre de l’être des étants. Il faudra donc toujours lire, dans cette traduction, l’esse que recèle toute essence. [GA5]

Submitted on 21.07.2019 11:11
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