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historia de la filosofía

Definition:
"En Brentano". Piensa usted en que el primer escrito filosófico que desde 1907 he vuelto asiduamente a trabajar fue la disertación de Franz Brentano: De la múltiple significación del ente en Aristóteles (1862). En la página titular de su escrito puso Brentano la sentencia de Aristóteles: to on legethai pollachos Traduzco: "El ente adviene manifiesto (a saber, en vista de su ser) de muchos modos". En esta sentencia se esconde la pregunta que determina mi camino de pensamiento: ¿cuál es la simple y unitaria determinación de ser cuyo dominio atraviesa todas las múltiples significaciones? Esta pregunta suscita las siguientes: ¿qué, pues, se llama ser? ¿Hasta dónde (por qué y cómo) se despliega el ser del ente en los cuatro modos que sólo son constantemente establecidos por Aristóteles, pero que él dejó sin determinar en su común procedencia? Basta con sólo nombrarlos en la lengua de la tradición filosófica para ser asaltados por la evidencia de algo que, a las primeras, aparece inconciliable: ser como propiedad, ser como posibilidad y realidad, ser como verdad, ser como esquema de las categorías. ¿Qué sentido de ser habla en estos cuatro títulos? ¿Cómo se los puede llevar a un acorde comprensible? Este acorde recién podemos percibirlo cuando hemos preguntado y esclarecido antes: ¿de dónde recibe el ser como tal (no sólo el ente como ente) su determinación? Entre tanto pasó una década, y hubo menester de muchos rodeos y desvíos a través de la historia de la filosofía occidental, hasta que las mencionadas preguntas alcanzaran siquiera una primera claridad. Para ello fueron decisivas tres percepciones, que, por cierto, no bastaban aún para aventurar una disquisición localizadora (Erörterung) de la pregunta del ser (Seinsfrage) como pregunta por el sentido del ser. Heideggeriana: CartaPrologo

Estamos tentados de pasar simplemente por alto este hecho o de catalogar esta interpretación de la historia de la metafísica como la visión historiográfica de la historia de la filosofía que le resultaba más cercana. Estaríamos entonces sólo ante una visión historiográfica junto a otras. Así, en el curso de los siglos XIX y XX la historiografía erudita se ha representado la historia de la filosofía a veces desde el horizonte de la filosofía de Kant o de la filosofía de Hegel, a veces desde el de la Edad Media, aunque con mayor frecuencia, por cierto, desde un horizonte que, gracias a la mezcla de las más diversas doctrinas filosóficas, aparenta una amplitud y una validez universal por la que todos los enigmas desaparecen de la historia del pensamiento. Heideggeriana: NiilismoEuropeu

(43)Ingrediente sintomático de esta aspiración a lo objetivo y de esta tensión hacia lo objetivo es el volver la espalda (la aversio respecto a) las reflexiones atinentes a teoría del conocimiento y teoría de la ciencia (el dejar de lado lo meramente subjetivo); el gesto de elegancia que hoy se ha vuelto habitual entre los filósofos de la historia: el recurrir a una metafísica objetiva. Y de tal recurso a una metafísica objetiva es un signo inconfundible el modo como se busca consejo en la historia de la filosofía (y en dónde se lo busca). Aristóteles (en su interpretación tradicional), Leibniz y Hegel se convierten en modelos. La dirección de interpretación de la filosofía en el hoy [es decir, en el hoy, la filosofía, en cuanto que ésta constituye una de las direcciones de la forma culta de venir interpretado el hoy MJR] se atiene a (y se mantiene en) el enfoque de un "contexto de ser" universal, que se vuelve determinable en términos de un ponerle universalmente un orden que le resulte adecuado. El comportamiento básico de la conciencia histórica se nos mostró, por su parte, en los mismos términos, a saber: como un ordenar que procede por vía de comparación de formas, de comparación morfológica. Heideggeriana: GA63

En la historia de la filosofía la exsistencia habla directa o indirectamente de sí misma, es decir, tiene de sí una concepción que ella desarrolla [otra traducción posible: tiene de ella una concepción que la forma a ella]; en estas formas, la exsistencia es-ahí en tanto que interpretada de éste o aquel modo. Esas formas son ellas mismas las formas del interpretar. Heideggeriana: GA63

La ontología fundamental es siempre únicamente una repetición de este antiguo, temprano precedente. Pero éste se nos transmite en la repetición sólo cuando le damos la posibilidad de transformarse. Pues ello lo demandan estos problemas mismos en conformidad con su esencia. Todo esto, como ha de exponerse detalladamente, tiene su fundamento en la historicidad de la comprensión de ser. Y es característico que la tradición, es decir, la transmisión extrínseca, le impida al problema, precisamente, transformarse. La tradición transmite sentencias y opiniones fijas, modos fijos de preguntar y discutir. Ahora se llama a esta tradición extrínseca de las opiniones y de las posiciones suspendidas en el aire la "historia de los problemas". Y porque esta tradición extrínseca y su tratamiento en la historia de la filosofía le niega a los problemas la vida, y esto significa: la transformación, y busca sofocarlos, por eso ha de lucharse contra ella. Heideggeriana: TranscendenciaST

Filosofía es aquel decir, en donde se dice siempre lo mismo de lo mismo. Y esos grandes y esenciales pensadores no son otros, sino aquellos, en los que ésto ha tenido buen resultado. Lo que significa: La propia historia de la filosofía es la historia de unas pocas y simples preguntas. Y la aparente multiplicidad arbitraria de los puntos de vista y del cambio de los sistemas no es otro, en el fondo, mas que solamente la simplicidad de lo mismo y único, accesible sólo al pensador efectivo. Heideggeriana: EuropaFilosofia

¿Pero no oíamos repetidas veces que para Nietzsche la esencia del ente en su totalidad era el caos, o sea el "devenir", y precisamente no un "ser", en el sentido de lo fijo y consistente, al que piensa como lo no verdadero e irreal? El ser es rechazado en beneficio del devenir, cuyo carácter de devenir y de movimiento queda determinado como voluntad de poder. ¿Puede entonces llamarse al pensamiento de Nietzsche un acabamiento de la metafísica? ¿No es más bien su negación, o incluso su superación? ¿Fuera del "ser", en dirección al "devenir"? De hecho, la filosofía de Nietzsche se interpreta muchas veces de este modo. Y si no exactamente así, entonces se dice: en la historia de la filosofía ya hubo, muy pronto, en Heráclito, y más tarde, inmediatamente antes de Nietzsche, en Hegel, en lugar de la "metafísica del ser" una "metafísica del devenir".Visto a grandes rasgos, es correcto, pero en el fondo es una carencia de pensamiento que no se queda atrás de la anterior. Heideggeriana: VontadePoder

En la época de la acabada carencia de sentido llega a su cumplimiento la esencia de la época moderna. De cualquier modo que se calcule su concepto y su curso en el campo de la historiografía, cualesquiera que sean los fenómenos pertenecientes al ámbito de la política, de la creación, de la investigación de la naturaleza o del ordenamiento social con los que se quiera explicar la época moderna, ninguna meditación histórica puede pasar por alto estas dos determinaciones esenciales e interrelacionadas de su historia: que el hombre en cuanto subjectum se instaura y se asegura como centro de referencia del ente en su totalidad, y que la entidad del ente en su totalidad es comprendida como representatividad de lo producible y explicable. Si Descartes y Leibniz aportan algo esencial a la primera fundación metafísica explícita de la historia moderna - aquél con la determinación del ens como verum en el sentido del certum en cuanto índubitatum de la mathesis universalis, éste con la interpretación de la substantialitas de la substantia como vis primitiva con el carácter fundamental de la representación con dos términos, de la repraesentatio - la mención de estos nombres, que piensa en el sentido de la historia del ser, no tiene ya nunca el significado que tuvo que otorgarle la consideración historiográfica aún hoy usual de la historia de la filosofía y del espíritu. Heideggeriana: EternoRetorno

Sin embargo, Hegel piensa al mismo tiempo el asunto de su pensar, conforme a éste, dentro de un diálogo con la historia ya transcurrida del pensar. Hegel es el primero que puede y tiene que pensar así. La relación de Hegel con la historia de la filosofía es de carácter especulativo, y sólo como tal, histórica. El carácter del movimiento de la historia es el de un acontecer en el sentido del proceso dialéctico. Hegel escribe (Enc. § 14): "Este mismo desarrollo del pensar que es presentado en la historia de la filosofía, se presenta en la propia filosofía, pero liberado de aquella exterioridad histórica, puro en el elemento del pensar". Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

Nos quedamos perplejos y paralizados. Según las propias palabras de Hegel, la filosofía misma, y la historia de la filosofía, deben de encontrarse en una relación de exterioridad. Pero la exterioridad pensada por Hegel, no es en modo alguno externa en el burdo sentido de lo meramente superficial e indiferente. En nuestro caso, exterioridad significa el dominio exterior en cuyo seno se cobijan toda historia y todo transcurso real frente al movimiento de la idea absoluta. La mencionada exterioridad de la historia respecto a la idea aparece como consecuencia de la autoenajenación de la idea. La propia exterioridad es una determinación dialéctica. Por ello, se permanece muy atrás respecto al auténtico pensamiento de Hegel, si se mantiene que éste consiguió unificar en la filosofía la representación de tipo histórico y el pensar sistemático. Pues para Hegel no se trata ni de historia ni de sistema en el sentido de una doctrina. Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

El pensar sólo puede permanecer dedicado a su asunto, si con esa permanencia se conforma cada vez más a él, si éste le resulta cada vez más litigioso. De esta manera, el asunto le exige al pensar que mantenga al asunto en el estado que le corresponde, que lo afirme frente al pensar por medio de una correspondencia, llevando el asunto a su resolución. Este pensar que permanece dedicado a su asunto, tiene que aceptar la resolución del ser, si es que este asunto es el ser. Y esto nos obliga en el diálogo con Hegel y como preliminar a él, a aclarar mejor la mismidad de este mismo asunto, lo cual exige a su vez, según lo ya dicho, sacar a la luz a un tiempo a la disparidad del asunto del pensar y a la disparidad de lo histórico dentro de un diálogo con la historia de la filosofía. Pero tal aclaración habrá de hacerse aquí necesariamente de modo breve y somero. Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

Respecto a la segunda pregunta: Para Hegel, la norma que hay que adoptar para el diálogo con la historia de la filosofía, reza así: introducirse en la fuerza y el horizonte de lo pensado por los pensadores anteriores. No fue casual que Hegel presentase su máxima en el transcurso de un diálogo con Spinoza y antes de un diálogo con Kant (Ciencia de la lógica, III, Lasson, tomo II, pp. 216 ss.). Hegel encuentra consumado en Spinoza "el punto de vista de la substancia", que sin embargo, no puede ser el más elevado, porque el ser aún no ha sido pensado desde el fundamento en cuanto pensar que se piensa a sí mismo en la misma medida y de modo tan decidido. El ser, en tanto que substancia y substancialidad, aún no se ha desarrollado como sujeto en su absoluta subjetividad. Con todo, Spinoza vuelve a expresar siempre de nuevo el pensamiento completo del Idealismo alemán, y al mismo tiempo lo contradice, porque hace comenzar el pensar con lo absoluto. Por el contrario, el camino de Kant es otro, y desde el punto de vista del pensar del Idealismo absoluto y de la filosofía en general, mucho más decisivo que el sistema de Spinoza. Hegel ve en el pensamiento kantiano de la síntesis originaria de la apercepción "uno de los principios más profundos para el desarrollo especulativo" (op. cit., p. 227). Hegel encuentra la fuerza de los pensadores en lo que pensó cada uno, en la medida en que esto puede ser asumido como un grado correspondiente del pensar absoluto. Y éste sólo es absoluto porque se mueve dentro de su proceso dialéctico-especulativo, para el que requiere la gradación. Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

Para Hegel, el diálogo con la historia de la filosofía anterior a él, tiene un carácter de superación, [aufhebung] esto es, de comprensión mediadora en el sentido de la absoluta fundamentación. Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

Sólo podremos pensar a fondo y conforme a ella la pregunta ¿cómo entra el Dios en la filosofía?, cuando al plantearla, hayamos iluminado suficientemente el lugar en el que el Dios tiene que entrar: la propia filosofía. Mientras recorramos la historia de la filosofía únicamente de modo histórico, siempre nos encontraremos con que el Dios ha entrado en ella. Pero suponiendo que la filosofía, entendida como pensar, sea la entrada libre y emprendida espontáneamente dentro del terreno de lo ente en cuanto tal, entonces el Dios sólo puede llegar a la filosofía en la medida en que ésta exige y determina según su esencia que Dios entre en ella, así como el modo en que debe de hacerlo. Por ello, la pregunta ¿cómo entra el Dios en la filosofía?, nos hace retroceder a la pregunta ¿de dónde procede la constitución de la esencia onto-teológica de la metafísica? Pero aceptar la pregunta, planteada en estos términos, significa consumar el paso atrás. Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

Pasemos a considerar ahora la procedencia de la esencia de la estructura onto-teológica de toda metafísica, dando ese paso. Nos preguntamos: ¿cómo entra el Dios, y de acuerdo con él, la teología, y junto con ella, la característica fundamental onto-teo-lógica, dentro de la metafísica? Planteamos esta pregunta en el marco de un diálogo con toda la historia de la filosofía. Pero al mismo tiempo, preguntamos con la mirada puesta particularmente en Hegel. Y esto nos conduce a contemplar en primer lugar un asunto singular. Heideggeriana: OntoTeoLogia1957

Hegel y los griegos - esto suena como: Kant y los griegos, Léibniz y los griegos, la escolástica medieval y los griegos. Suena así, pero es diferente. Pues Hegel piensa por primera vez la filosofía de los griegos como un todo, y este todo lo piensa filosóficamente. Lo cual es posible porque Hegel determina la historia de tal manera, que ella, en su rasgo fundamental, tiene que ser filosófica. La historia de la filosofía es para Hegel el proceso unitario y, por ello, necesario de la marcha del Espíritu hacia sí mismo. La historia de la filosofía no es una serie de opiniones y doctrinas diferentes que se van sucediendo las unas a las otras sin ninguna conexión entre sí. Heideggeriana: HegelGregos

Hegel dice en la introducción a las Lecciones sobre la historia de la filosofía pronunciadas en Berlín: "La historia que tenemos frente a nosotros es la historia del proceso en que el pensamiento se encuentra a sí mismo" (ed. Hoffmeister 1940, t. I, p.81, nota). "Pues la historia de la filosofía expone sólo la filosofía misma" (Ibídem, p. 235 s.). Según esto, la filosofía como el autodespliegue del Espíritu hacia el saber absoluto y la historia de la filosofía son para Hegel lo mismo. Ningún filósofo anterior a Hegel había alcanzado semejante concepción fundamental de la filosofía, la cual hace posible y exige que la filosofía se mueva al mismo tiempo en su historia y que este movimiento sea la filosofía misma. Pero, según una frase de Hegel en su primera lección dictada aquí en Heidelberg [i], la "meta" de la filosofía es la "verdad" (ib. p. 14). Heideggeriana: HegelGregos

Por lo tanto, preguntemos en primer lugar: ¿en qué sentido tiene que ser filosófica en su rasgo fundamental la historia de la filosofía en cuanto historia? ; ¿qué significa aquí "historia"? Las respuestas resultarán sucintas, corriendo el peligro de decir aparentemente algo ya conocido. Mas para el pensar no hay nunca nada totalmente conocido. Heideggeriana: HegelGregos

Ahora se hace claro en qué medida la historia de la filosofía es el movimiento íntimo en la marcha del Espíritu hacia sí mismo, es decir, en la marcha hacia sí misma de la subjetividad absoluta. Punto de partida, progreso, tránsito y regreso de esta marcha están determinados dialéctica y especulativamente. Heideggeriana: HegelGregos

Hegel dice: "En la filosofía en cuanto tal, en la de ahora, en la última, esta contenido todo lo que ha producido el trabajo de milenios; ella es el resultado de todo lo precedente" (Lecciones sobre la historia de la filosofía, ed. Hoffmeister, t I, p. 118). En el sistema del idealismo especulativo la filosofía ha llegado a su culminación, es decir, en él ha arribado a su cima, y, vista desde allí, es un todo en su plenitud. Uno se irrita con la afirmación de Hegel sobre la culminación de la filosofía. Se la considera como arrogante y se la caracteriza como un error que la historia se encargó desde hace tiempo de refutar. Pues después de Hegel siguió existiendo la filosofía, y todavía hay filosofía. Mas la afirmación sobre la culminación de la filosofía no significa que ésta haya llegado a su fin, en el sentido de terminación y cesación. La culminación, por el contrario, proporciona la posibilidad del desarrollo de múltiples formas nuevas, incluyendo las más simples: la reversión brutal y la oposición masiva. Marx y Kierkegaard son los más grandes hegelianos. Y lo son sin quererlo. La culminación de la filosofía no es su terminación, ni se reduce al sistema aislado del idealismo especulativo. La culminación es sólo como la marcha total de la historia de la filosofía, marcha en la cual el comienzo es tan importante como la culminación: Hegel y los griegos. Heideggeriana: HegelGregos

Ahora bien: ¿cómo se determina la filosofía de los griegos, partiendo del rasgo fundamental especulativo-dialéctico de la historia? El sistema metafísico de Hegel es la etapa suprema en la marcha de esta historia. Es su síntesis. A ella antecede la etapa de la antítesis, que comienza con Descartes, porque su filosofía pone, por primera vez, el sujeto en cuanto sujeto. Así se hacen los objetos, también por primera vez, representables en cuanto objetos. La relación sujeto-objeto aparece ahora como contra-posición, como antítesis. Toda la filosofía anterior a Descartes se agota, en cambio, en un mero representar lo objetivo. El alma y el espíritu se representan también como objetos, pero no en cuanto objetos. De acuerdo con esto, según Hegel, el sujeto pensante está aquí por todas partes en acción, pero todavía no se le ha captado conceptualmente en cuanto sujeto; no se le ha captado todavía como aquello en lo cual se funda toda objetividad. Hegel dice en sus Lecciones sobre la historia de la filosofía: "El hombre (del mundo griego) no había retornado a sí mismo, como ocurre en nuestro tiempo. Era ciertamente sujeto, pero no se había puesto en cuanto tal" (ib. p. 144). La antítesis de sujeto y objeto en la filosofía anterior a Descartes no es todavía el suelo firme. La etapa que precede a la antítesis es la etapa de la tesis. Con ella comienza la filosofía "propiamente dicha". El despliegue total de este comienzo es la filosofía de los griegos. Lo que interesa a los griegos y pone en marcha la filosofía es, según Hegel, lo objetivo puro. Lo objetivo puro es la primera "manifestación", la primera "salida" del espíritu, aquello en que coinciden todos los objetos. Esto es lo que Hegel llama "lo universal en general". Lo universal es "lo abstracto", porque todavía no ha sido referido al sujeto en cuanto sujeto; porque no se le ha apresado en conceptos como lo que es escudriñado y mediatizado por el sujeto, en resumen, porque no ha crecido unificándose, porque no es concreto. "La primera salida es necesariamente lo más abstracto; es lo más simple, lo más pobre, a lo cual se contrapone lo concreto." Hegel observa aquí: "y así son los antiguos filósofos los más pobres". La etapa griega de la "conciencia", la etapa de la tesis, es "la etapa de la abstracción". Pero, al mismo tiempo, Hegel caracteriza "la etapa griega de la conciencia" como la "etapa de la belleza" (Obras, XIII, p. 175). Heideggeriana: HegelGregos

Aquí no cabe describir la forma como Hegel articula y expone la historia de la filosofía griega desde el punto de vista de la belleza como etapa de la abstracción. En lugar de ello, ofrecemos una indicación rápida sobre la interpretación que da Hegel de cuatro palabras fundamentales de la filosofía griega. Las cuatro hablan el mismo lenguaje de la palabra conductora "Ser", einai, eon, oésia. En la filosofía posterior de Occidente y hasta nuestros días, estas palabras hablan siempre de nuevo. Heideggeriana: HegelGregos

En la introducción a las Lecciones sobre la historia de la filosofía (ed. Hoffmeister, t. I. p. 240), dice Hegel: "El primer universal es lo universal inmediato, es decir, el Ser. El contenido, el objeto es, por ende, el pensamiento objetivo, el pensamiento que es." Hegel quiere decir con esto: el Ser es el ser pensado en forma pura de lo inmediatamente pensado, todavía sin referencia al pensar, el cual piensa lo pensado prescindiendo del escudriñamiento. La determinación de lo pensado en forma pura es la "indetermibilidad"; su escudriñamiento es la inmediatez. El Ser, entendido así, es lo representado como inmediatamente indeterminado en general, pero de tal manera que lo así primeramente pensado no le concede importancia a la ausencia de determinación y mediación, y, por decirlo así, se afana por ignorarla. De aquí resulta claro lo siguiente: el Ser en cuanto la primera objetividad simple de los objetos se piensa desde el fondo de la relación con el sujeto pensante y por medio de la abstracción de éste. Lo que es necesario tener en cuenta para comprender la dirección en la cual Hegel interpreta la filosofía de los cuatro filósofos mencionados; además, para medir el peso que Hegel les atribuye a las cuatro palabras fundamentales. Heideggeriana: HegelGregos

Según Hegel, el Espíritu tiene un "impulso" íntimo, la "necesidad" de liberarse de lo abstracto, absolviéndose en lo concreto de la subjetividad absoluta y libertándose así para sí mismo. De aquí que Hegel pueda decir: "La filosofía es lo más opuesto a lo abstracto; es justamente la lucha contra lo abstracto; la lucha permanente contra la reflexión del entendimiento" (Lecciones sobre la historia de la filosofía, ed. Hoffmeister, t. I, p. 113). En el mundo griego arriba ciertamente el Espíritu por primera vez a un enfrentamiento libre con el Ser. Pero el Espíritu no arriba todavía propiamente como el sujeto que se sabe a sí mismo a la absoluta certeza de sí mismo. Sólo donde esto ocurre, en el sistema de la metafísica especulativo-dialéctica, llega a ser la filosofía lo que ella es: "lo más sagrado, lo más íntimo del Espíritu mismo" (ib. p. 125). Heideggeriana: HegelGregos

Aquí - si contemplamos de un golpe el todo de la historia de la filosofía: "Hegel y los griegos", culminación y comienzo - aquí nos tenemos que parar a pensar y preguntamos: ¿no se encuentra ya la aletheia, la verdad, en el comienzo de la filosofía, en Parménides? ¿Por qué no habla Hegel de ella? ¿Entiende él por verdad algo diferente del no-estar-oculto? Ciertamente. La verdad es para Hegel la certeza absoluta del sujeto absoluto que se sabe a sí mismo. Para los griegos, de acuerdo con su interpretación, no aparece el sujeto en cuanto sujeto. Por ello no puede ser la aletheia lo determinante de la verdad en el sentido de la certeza. Heideggeriana: HegelGregos

Más no somos nosotros quienes establecemos este asunto como el asunto cardinal del pensar. El nos fue encomendado desde hace mucho tiempo, y se nos ha venido transmitiendo a través de toda la historia de la filosofía. Es necesario, pues, volver a escuchar lo que nos dice esta tradición, y examinar los pre-juicios en que tiene que moverse a su manera todo pensar. Naturalmente, este examen no puede convertirse nunca en un tribunal que decida sin más sobre la esencia de la historia y sobre una posible relación con ella. Pues este examen tiene sus límites, los cuales se podrían delinear así: cuanto más pensante es un pensar, es decir, cuanto más se apodera de él su asunto, tanto más decisivo se le vuelve lo impensado y hasta lo impensable. Heideggeriana: HegelGregos

Con la vista puesta en la aletheia, experimentamos, pues, que con ella le habla a nuestro pensar algo que, antes del comienzo de la filosofía y a través de toda su historia, ya lo ha recogido en su seno. La aletheia se le anticipó a la historia de la filosofía pero sustrayéndose a la determinabilidad filosófica, como lo que exige su escudriñamiento por el pensar. La aletheia es lo no pensado que tiene que ser pensado, el asunto del pensar. De manera que la aletheia es para nosotros lo que ante todo hay que pensar, lo que hay que pensar desligándolo del punto de vista retrospectivo que sólo tiene en cuenta la representación producida por la metafísica de la "verdad", en el sentido de la rectitud, y del "Ser" en el sentido de la actualidad. Heideggeriana: HegelGregos

Si recordamos una vez más la historia del pensar europeo-occidental, descubrimos que la pregunta por el ser, como pregunta por el ser del ente, es dual. Por un lado pregunta: ¿Qué es el ente en general como ente? Las consideraciones en torno a esta pregunta, en el curso de la historia de la filosofía se llevan a cabo bajo el título de ontología. La pregunta "qué es el ente", pregunta al mismo tiempo: ¿cuál es y cómo es el ente en el sentido del ente supremo? Es la pregunta por lo divino y por Dios. El ámbito de esta pregunta se llama teología. La dualidad de la pregunta por el ser del ente se puede comprender en el título onto-teología. La doble 3a pregunta: "¿qué es el ente" dice por un lado: ¿qué es (en general) el ente? por otro dice: ¿qué (cuál) es el ente por antonomasia? La dualidad de la pregunta por el ente debe residir evidentemente en el modo como se muestra 4b el ser del ente. El ser se muestra en el carácter de aquello que llamarnos fundamento (Grund). El ente en general es el fundamento en el sentido del suelo (Boden) sobre el que se mueve cualquier consideración más amplia sobre el ente. El ente como ente supremo es el fundamento en el sentido de aquello que deja surgir todo ente en el ser. Heideggeriana: KantSer

La "crítica" no prescindirá ni de una determinación del ser como posición, ni aun en general del concepto de ser. Por eso, es un error del neokantismo, aun hoy influyente, opinar que por la filosofía de Kant se ha "liquidado", como se dice, el concepto de ser. El sentido del ser que impera desde antiguo (la presencia constante) no sólo se conserva por medio de la interpretación crítica de Kant, del ser como objetividad del objeto de la experiencia, sino que por la determinación como "objetividad", sale nuevamente a luz en una forma eminente, mientras que por la interpretación del ser, que dominaba antes en la historia de la filosofía, como substancialidad de la substancia, se ocultaba e incluso trastocaba. Kant determina a su vez lo "substancial" en el sentido de la interpretación crítica del ser como objetividad. Lo substancial no significa otra cosa: "que el concepto del objeto en general, que subsiste si en él se piensa solamente el sujeto trascendental sin predicado alguno" (A 414, B 441). Heideggeriana: KantSer

El acceso a la subjetividad es la reflexión. En tanto la reflexión, como reflexión trascendental, no se orienta directamente al objeto, sino a la relación de la objetividad del objeto con la subjetividad del sujeto, por consiguiente, en tanto el tema de la reflexión es ya por su parte en cuanto tal relación, una retroferencia al yo pensante, la reflexión por la que Kant aclara y localiza el ser como posición se muestra como una reflexión sobre la reflexión, como un pensar del pensar referido a la percepción. El lema para la interpretación Kantiana del ser, mencionada ya varias veces, la expresión ser y pensar, nos habla ahora con más claridad en su más rico contenido. Sin embargo, ese lema conductor sigue siendo oscuro en su sentido normativo. Pues en su expresión formal se oculta una ambigüedad, que requiere ser meditada, si es que el título Ser y Pensar caracteriza no sólo la interpretación kantiana del ser, sino que designa también el rasgo fundamental que da forma a toda la marcha de la historia de la filosofía. Heideggeriana: KantSer

En la marcha de la historia de la filosofía se transforman la experiencia y la interpretación de la presencia de lo presente. El final de la filosofía se ha alcanzado cuando esta transformación se cumple en su última posibilidad. La historia de esta transformación y de su consumación no fue reconocida hasta entonces, porque se ponía al pensamiento griego bajo las representaciones modernas. El ejemplo clásico de este proceder sigue siendo la interpretación que da Hegel de la Historia de la Filosofía. Heideggeriana: AssuntoPensar

Submitted on 10.03.2007 15:57
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