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espíritu

Definition:
Si queremos la esencia de la ciencia, en el sentido de ese firme mantenerse, cuestionando y al descubierto, en medio de la inseguridad de la totalidad del ente, entonces esta voluntad esencial instituye para nuestro pueblo un mundo suyo del más íntimo y extremo riesgo, es decir, su verdadero mundo espiritual. Pues "espíritu" no es ni la sagacidad vacía, ni el juego de ingenio que a nada compromete, ni el ejercicio sin fin del análisis intelectual, ni una razón universal, sino que espíritu es el decidirse, originariamente templado y consciente, por la esencia del ser. Y el mundo espiritual de un pueblo no es una superestructura cultural como tampoco un arsenal de conocimientos y valores utilizables, sino que es el poder que más profundamente conserva las fuerzas de su raza y de su tierra, y que, como tal, más íntimamente excita y más ampliamente conmueve su existencia. Sólo un mundo espiritual garantiza al pueblo la grandeza; pues obliga a que la permanente decisión entre la voluntad de grandeza y el dejarse llevar a la decadencia sea la ley que rige la marcha que nuestro pueblo ha emprendido hacia su historia futura. 219 Heideggeriana: UniversidadeAlemana

Halle del Saale: en esa misma ciudad enseñaba en los años noventa del siglo pasado, en la Universidad local, Edmund Husserl, por entonces Privatdozent. Con frecuencia hablaría posteriormente en Friburgo de la génesis de las Investigaciones lógicas. Nunca olvidaría al respecto rememorar agradecido y admirado la actitud de la editorial Max Niemeyer, que a principios de siglo se había arriesgado a publicar una obra extensa de un profesor apenas conocido y cuyo pensamiento transitaba por caminos desacostumbrados cuya extrañeza había de chocar a la filosofía contemporánea. Y eso es lo que sucedería durante años tras la aparición de la obra, hasta que Wilhelm Dilthey reconociera su importancia. La editorial no podía saber por aquel entonces que en el futuro quedaría vinculado su nombre al de la fenomenología, que pronto determinaría al espíritu de la época en los ámbitos más diversos - la mayoría, no formulados-. 329 Heideggeriana: CaminoFenomenologia

Ciertamente, la metafísica representa a lo ente en su ser y, por ende, también piensa el ser de lo ente. Pero no piensa el ser como tal, no piensa la diferencia entre ambos (vid. Vom Wesen des Grundes, 1929, p. 8; también Kant und das Problem der Metaphysik, 1929, p. 225, y Sein und Zeit, p. 230). La metafísica no pregunta por la verdad del ser mismo. Por tanto, tampoco pregunta nunca de qué modo la esencia del hombre pertenece a la verdad del ser. Pero no se trata sólo de que la metafísica no haya planteado nunca hasta ahora esa pregunta, sino de que dicha pregunta es inaccesible para la metafísica en cuanto metafísica. El ser todavía está aguardando el momento en que él mismo llegue a ser digno de ser pensado por el hombre. Desde la perspectiva de una determinación esencial del hombre, da igual cómo definamos la ratio del animal y la razón del ser vivo, bien sea como "facultad de los principios", como "facultad de las categorías" o de cualquier otro modo, pues, en cualquier caso, siempre y en cada ocasión, nos encontraremos con que la esencia de la razón se funda en el hecho de que para toda aprehensión de lo ente en su ser, el ser mismo se halla ya siempre aclarado como aquello que acontece en su verdad. Del mismo modo, con el término "animal", zoon, ya se plantea una interpretación de la "vida" que necesariamente reposa sobre una interpretación de lo ente como zoe y physis dentro de la que aparece lo vivo. Pero, aparte de esto, lo que finalmente nos queda por preguntar por encima de todo es si acaso la esencia del hombre reside de una manera inicial que decide todo por anticipado en la dimensión de la animalitas. ¿De verdad estamos en el buen camino para llegar a la esencia del hombre cuando y mientras lo definimos como un ser vivo entre otros, diferente de las plantas, los animales y dios? Sin duda, se puede proceder así, se puede disponer de ese modo al hombre dentro de lo ente entendiéndolo como un ente en medio de los otros. De esta suerte, siempre se podrán afirmar cosas correctas sobre el ser humano. Pero también debe quedarnos muy claro que, procediendo así, el hombre queda definitivamente relegado al ámbito esencial de la animalitas, aun cuando no lo pongamos al mismo nivel que el animal, sino que le concedamos una diferencia específica. Porque, en principio, siempre se piensa en el homo animalis, por mucho que se ponga al animal a modo de animus sive mens y en consecuencia como sujeto, como persona, como espíritu. Esta manera de poner es, sin duda, la propia de la metafísica. Pero, con ello, la esencia del hombre recibe una consideración bien menguada, y no es pensada en su origen, un origen esencial que sigue siendo siempre el futuro esencial para la humanidad histórica. La metafísica piensa al hombre a partir de la animalitas y no lo piensa en función de su humanitas. 364 Heideggeriana: CartaH

La ex-sistencia es algo que sólo se puede decir de la esencia del hombre, esto es, sólo del modo humano de "ser". Porque, en efecto, hasta donde alcanza nuestra experiencia, sólo el hombre está implicado en el destino de la ex-sistencia. Por eso, si admitimos que el hombre está destinado a pensar la esencia de su ser y no sólo a narrar historias naturales e históricas sobre su constitución y su actividad, tampoco se puede pensar la ex-sistencia como una especie específica en medio de las otras especies de seres vivos. Y, por eso, también se funda en la esencia de la ex-sistencia la parte de animalitas que le atribuimos al hombre cuando lo comparamos con el "animal". El cuerpo del hombre es algo esencialmente distinto de un organismo animal. La confusión del biologismo no se supera por añadirle a la parte corporal del hombre el alma, al alma el espíritu y al espíritu lo existencial y, además, predicar más alto que nunca la elevada estima en que se debe tener al espíritu, si después se vuelve a caer en la vivencia de la vida, advirtiendo y asegurando que los rígidos conceptos del pensar destruyen la corriente de la vida y que el pensar del ser desfigura la existencia. Que la fisiología y la química fisiológica puedan investigar al ser humano en su calidad de organismo, desde la perspectiva de las ciencias naturales, no prueba en modo alguno que en eso "orgánico", es decir, en el cuerpo científicamente explicado, resida la esencia del hombre. Esa opinión tiene tan poco valor como la que sostiene que la esencia de la naturaleza está encerrada en la energía atómica. Después de todo, bien podría ser que la naturaleza ocultase su esencia precisamente en la cara que presenta al dominio técnico del hombre. Así como la esencia del hombre no consiste en ser un organismo animal, así tampoco esa insuficiente definición esencial del hombre se puede desechar o remediar con el argumento de que el hombre está dotado de un alma inmortal o una facultad de raciocinio o del carácter de persona. En todos los casos estamos pasando por encima de la esencia, basándonos precisamente en el fundamento del propio proyecto metafísico. 368 Heideggeriana: CartaH

Pero para que nosotros, los que vivimos ahora, podamos llegar a la dimensión de la verdad del ser y podamos meditarla, no nos queda más remedio que empezar por poner en claro cómo atañe el ser al hombre y cómo lo reclama. Este tipo de experiencia esencial nos ocurre en el momento en que nos damos cuenta de que el hombre es en la medida en que exsiste. Si empezamos por decir esto en el lenguaje de la tradición diremos que la ex-sistencia del hombre es su substancia. Es por eso por lo que en Ser y tiempo vuelve a aparecer a menudo la frase: "La ‘substancia’ del hombre es la existencia" (pp. 117, 212 y 314). Lo que pasa es que, pensado desde el punto de vista de la historia del ser, "substancia" ya es la traducción encubridora del griego ousia, una palabra que nombra la presencia de lo que se presenta y que normalmente, y debido a una enigmática ambigüedad, alude también a eso mismo que se presenta. Si pensamos el nombre metafísico de "substancia" en este sentido (un sentido que en Ser y tiempo, de acuerdo con la "destrucción fenomenológica" que allí se lleva a cabo, ya está en el ambiente), entonces la frase "la ‘substancia’ del hombre es la ex-sistencia" no dice sino que el modo en que el hombre se presenta al ser en su propia esencia es el extático estar dentro de la verdad del ser. Mediante esta determinación esencial del hombre ni se desechan ni se tildan de falsas las interpretaciones humanísticas del ser humano como animal racional, "persona", o ser dotado de espíritu, alma y cuerpo. Por el contrario, se puede afirmar que el único pensamiento es el de que las supremas determinaciones humanistas de la esencia del hombre todavía no llegan a experimentar la auténtica dignidad del hombre. En este sentido, el pensamiento de Ser y tiempo está contra el humanismo. Pero esta oposición no significa que semejante pensar choque contra lo humano y favorezca a lo inhumano, que defienda la inhumanidad y rebaje la dignidad del hombre. Sencillamente, piensa contra el humanismo porque éste no pone la humanitas del hombre a suficiente altura. Es claro que la altura esencial del hombre no consiste en que él sea la substancia de lo ente en cuanto su "sujeto" para luego, y puesto que él es el que tiene en sus manos el poder del ser, dejar que desaparezca el ser ente de lo ente en esa tan excesivamente celebrada "objetividad". 380 Heideggeriana: CartaH

Lo único que pretende conseguir el pensar que intenta expresarse por vez primera en Ser y tiempo es algo simple. Y como algo simple, el ser permanece lleno de misterio: la simple proximidad de un reinar que no resulta apremiante. Esta proximidad se presenta como el propio lenguaje. Ahora bien, el lenguaje no es mero lenguaje, si por éste nos representamos como mucho la mera unidad de una forma fonética (signo escrito), una melodía y ritmo y un significado (sentido). Pensamos la forma fonética y el signo escrito como el cuerpo de la palabra, la melodía y el ritmo como su alma y la parte significativa como el espíritu del lenguaje. Habitualmente pensamos el lenguaje partiendo de su correspondencia con la esencia del hombre, y nos representamos al hombre como animal racional, esto es, como la unidad de cuerpo-alma-espíritu. Pero así como en la humanitas del homo animalis permanece velada la ex-sistencia y, por medio de ella, la relación de la verdad del ser con el hombre, así también la interpretación metafísica y animal del lenguaje oculta su esencia, propiciada por la historia del ser. De acuerdo con esta esencia, el lenguaje es la casa del ser, que ha acontecido y ha sido establecida por el ser mismo. Por eso se debe pensar la esencia del lenguaje a partir de la correspondencia con el ser, concretamente como tal correspondencia misma, esto es, como morada del ser humano. 392 Heideggeriana: CartaH

Claro que para eso también es necesario librarse de las representaciones ingenuas que se suelen tener del materialismo, así como de las críticas baratas que se le suelen echar en cara. La esencia del materialismo no consiste en la afirmación de que todo es materia, sino, más bien, en una determinación metafísica según la cual todo ente aparece como material de trabajo. La concepción metafísica moderna de la esencia del trabajo ha sido pensada ya con antelación en la Fenomenología del espíritu de Hegel como el proceso que se dispone a sí mismo de la producción incondicionada, es decir, como objetivación de lo efectivamente real por parte del hombre, experimentado éste como subjetividad. La esencia del materialismo se oculta en la esencia de la técnica, sobre la que ciertamente se escribe mucho, pero se piensa poco. En su esencia, la técnica es un destino, dentro de la historia del ser, de esa verdad del ser que reside en el olvido. En efecto, dicha técnica no sólo procede etimológicamente de la techne griega, sino que también procede desde el punto de vista histórico esencial de la techne comprendida como uno de los modos de la aletheuein, esto es, del hacer que se manifieste lo ente. En cuanto figura de la verdad, la técnica se funda en la historia de la metafísica. Y esta misma es una fase destacada, y hasta ahora la única abarcable, de la historia del ser. Podemos adoptar distintas posturas en relación con las doctrinas del comunismo y su fundamentación, pero lo que no cambia desde el punto de vista de la historia del ser es que en él se expresa una experiencia elemental de lo que es historia universal. El que entienda el "comunismo" solamente como un "partido" o como una "concepción del mundo" piensa tan cortamente como los que bajo el título de "americanismo" sólo entienden, y encima de modo despectivo, un particular estilo de vida. El peligro hacia el que se ve empujada Europa cada vez de modo más visible consiste probablemente en que, sobre todo, su pensar - que antaño fuera su grandeza - queda relegado por detrás del curso esencial del incipiente destino mundial, el cual, sin embargo, sigue estando determinado de modo europeo en lo que respecta a los rasgos fundamentales del origen de su esencia. Ninguna metafísica, ya sea idealista, materialista o cristiana, puede, según su esencia, y de ningún modo recurriendo solamente a los esfuerzos por desplegarse, re-tener y recuperar todavía el destino, es decir, alcanzar y recoger con su pensamiento lo que, en un sentido pleno del ser, es ahora. 420 Heideggeriana: CartaH

La ciencia histórica tiene como objeto al hombre, no como objeto biológico sino en tanto, a través de sus producciones espirituales y corporales, realiza la idea de la cultura. Esta creación cultural en su profusión y multiplicidad, transcurre en el tiempo, sufre un desarrollo, está subordinada a las más diversas transformaciones y regresiones, recibe a lo que lo antecede para elaborarlo más o para impugnarlo. Esta creación cultural del hombre, dentro de y en cooperación con las asociaciones y organizaciones (Estado) igualmente creadas por él, es en definitiva la objetivación del espíritu humano. Pero al historiador no le interesa la objetivación del espíritu consumada en el transcurso del tiempo en su respectiva totalidad (jedesmaligen Vollständigkeit), como si quisiera registrar todo lo que ocurre en general en el tiempo; a él le interesa sólo (se ha dicho) lo históricamente efectivo. Eduard Meyer, (369) que ha dado esta prescripción, la completa y la aclara exactamente: "La selección se basa en el interés histórico que tiene el presente en algún efecto, en el resultado del desarrollo" [Kleine Schriften, 1910, pág. 42.] 652 Heideggeriana: TempoHistoria

Pero la demostración de la oficialidad, es decir, la crítica diplomática, debe ser completada por medio de la crítica de la historia del derecho y una crítica histórica general, es decir, el documento debe ser cotejado con las circunstancias jurídicas y en general culturales del tiempo al que éste debe pertenecer. Las bulas pseudo isidóricas, por ejemplo, se demuestran que son falsificaciones al comprobarse que aquellas cartas papales aisladas son anacrónicas. Sabemos que el Papa Gregorio el Grande usó por primera vez al principio de sus escritos el título servus servorum Dei. En las cartas en cuestión de la serie isidórica se designan así papas más antiguos. Además sabemos que hasta fines del siglo IV los papas no fechaban sus cartas según los cónsules romanos; en las cartas isidóricas en cuestión ocurre esto. Las bulas que debieron provenir de los primeros siglos suponen circunstancias jurídico-eclesiásticas que recién surgieron más tarde. La crítica muestra por lo tanto que las cartas no llevan de ningún modo en el aspecto formal ni en cuanto al contenido la señal del tiempo en el que sé debieron haber originado, sino la señal de un tiempo posterior. Para la utilidad científica de una fuente debe ser fijada su fecha de origen; pues su valor como testimonio (372) depende de cuánto esté alejada ésta temporalmente del hecho histórico que hay que atestiguar. "El medio más general es la investigación confrontativa de la época a la que corresponde en primer lugar la fuente en cuestión, por su forma, estilo y contenido, es decir, en definitiva, por su carácter total,... pues cada tiempo lleva consigo en todas sus creaciones y expresiones un carácter propio y distintivo que podemos conocer bien" [E. Bernheim, Lehrbuch der historischen Methode, 5 y 6 edición 1908, pág. 392.]. En las fuentes escritas son sobre todo la escritura y la lengua, "estas vivísimas expresiones del espíritu del tiempo", las que nos posibilitan una determinación temporal. 660 Heideggeriana: TempoHistoria

Comenzamos esta meditación prestando primeramente, y por una vez, atención a lo que se oculta en la denominación, aparentemente anodina, que llama a una era atómica. ¿Qué hay de particular en esto? Por primera vez en su historia, el hombre interpreta una época de su existencia histórica a partir de la impelencia de una energía de la naturaleza y de su puesta a disposición. Y parece como si nos faltasen ya las pautas de medida y la fuerza del reflexionar para experienciar todavía con suficiente libertad lo extraño e inquietante de tal exégesis de la era presente, a fin de estar afectados de continuo, y de un modo cada vez más decisivo, por ello. ¡La existencia del hombre, acuñada por la energía atómica! Que la energía atómica sea usada pacíficamente o bélicamente movilizada, que lo uno apoye y provoque a lo otro, son cuestiones de segundo rango. Pues ante todo, yendo más lejos, y retrocediendo aún más atrás, tenemos que preguntar: ¿Qué significa, pues, eso de que una era de la historia mundial tenga el cuño de la energía atómica y de su puesta en libertad? Quizá más de uno tenga ya la respuesta lista, juzgando que la era atómica quiere decir dominio del materialismo y que, por tanto, lo que hace falta es salvar los viejos valores espirituales contra el empuje de los intereses materiales. Esta respuesta sería, con todo, un expediente demasiado fácil. Pues el materialismo no tiene nada de material. El materialismo mismo es una figura del espíritu. Sopla desde el Oeste con no menos fuerza que desde el Este. En la revista americana [200] Perspektiven, cuya edición alemana es distribuida por la editorial S. Fischer, se puede leer lo siguiente (Max Lerner, Universale Technologie und neutrale Techniker, Cuaderno 14, 1956, p. 145 ss.): "Es posible que la pérdida de algunos valores antiguos llegue a influir a la larga en aquello en que consiste una cultura; pero lo importante para que ésta se sostenga en las generaciones inmediatamente posteriores es que los hombres retengan - o crean retener - aquello que les es presentado como valor... 921 Heideggeriana: Fundamento1956

De estas pocas líneas cabe sacar en limpio lo siguiente: el materialismo es la figura del espíritu más amenazadora, porque de la manera más fácil y duradera perdemos aquí de vista el modo capcioso de su violento prevalecer. 926 Heideggeriana: Fundamento1956

Por eso decimos: la metafísica de Nietzsche es nihilismo en sentido propio. ¿Pero tiene necesidad Nietzsche de que le imputemos a posteriori una cosa tal a su pensar? Al caracterizar el modo en el que el mismo Nietzsche ve las diferentes figuras y los diferentes niveles del nihilismo, tocábamos el párrafo final de la nota n.14 de La voluntad de poder (1887), que dice así: ""Nihilismo" como ideal del supremo poderío del espíritu, de la vida más exuberante, en parte destructor, en parte irónico." 1057 Heideggeriana: NiilismoSer

Esto, es decir pensar el devenir como ser de todo el ente, pensar la "voluntad de poder" desde el "eterno retorno de lo mismo", es lo que el espíritu de la metafísica de Nietzsche lleva a cabo como ideal de su máximo poderío. Por ello corresponde a la figura suprema del "nihilismo". En cuanto piensa una completa transvaloración de todos los valores válidos hasta el momento, la metafísica de Nietzsche lleva a su acabamiento la desvalorización de los valores supremos hasta el momento. Siendo "destructora" de este modo, forma parte del curso de la historia que ha tenido el nihilismo hasta el momento. Pero en la medida en que esta transvaloración se lleva a cabo expresamente desde el principio de la posición de valores, este nihilismo se ofrece al mismo tiempo como algo que, en su sentido, ya no es: en cuanto "destructor" es "irónico". Nietzsche comprende su metafísica como el nihilismo más extremo, de manera tal que éste, al mismo tiempo, no es ya un nihilismo. 1065 Heideggeriana: NiilismoSer

Por todas partes, la situación historiográfica queda desmembrada; éste es, en efecto, el punto de partida y la meta de la sujeción del ente en el sentido de un aseguramiento del puesto y de las relaciones del hombre en medio del mismo. La historiografía, consciente o inconscientemente, está al servicio de la voluntad de las diferentes humanidades de instaurarse en el ente de acuerdo con un orden abarcable. Tanto la voluntad del nihilismo comúnmente entendido y de su acción como la voluntad de superación del nihilismo se mueven en el cómputo historiográfico del espíritu historiográficamente analizado y de las situaciones histórico-universales. 1321 Heideggeriana: NiilismoSer

En efecto, con la metafísica de la subjetividad que llega a su acabamiento, el cual corresponde a la extrema sustracción de la verdad del ser, comienza la época de la objetivación incondicionada y completa de todo lo que es. En la objetivación, el hombre mismo, y todo lo que pertenece a la humanidad, se convierte en una mera existencia consistente que, computado psicológicamente, queda integrado en el proceso de trabajo de la voluntad de voluntad, independientemente de que en él algunos individuos se imaginen aún libres o que otros interpreten este proceso como algo puramente mecánico. Tanto unos como otros desconocen la oculta esencia según la historia del ser, es decir la esencia nihilista, que, dicho en el lenguaje de la metafísica, sigue siendo siempre algo espiritual. El hecho de que, en el proceso de la objetivación incondicionada del ente en cuanto tal, la humanidad convertida en material humano quede incluso postergada respecto de las materias primas y los materiales de trabajo, no radica en una preferencia pretendidamente materialista por la materia y la fuerza respecto del espíritu, sino que se funda en lo incondicional de la objetivación misma, que tiene que llegar a poseer y asegurar la posesión de todas las existencias consistentes, de cualquier tipo que sean. 1329 Heideggeriana: NiilismoSer

El "sonido articulado" es. según Wilhelm von Humboldt. "el fundamento y la esencia de todo hablar..." (Sobre la diversidad, párr. 10. p. 65). En el párr. 8. p. 41, Humboldt acuña aquellas frases que. por cierto, se citan con frecuencia pero que pocas veces son pensadas. o sea, pensadas desde la perspectiva única de cómo determinan el camino al habla de Humboldt. Las frases rezan: "El habla, entendida en su verdadera esencia, es algo continuamente y en cada instante transitorio. Incluso su conservación por la escritura es siempre una preservación incompleta, momificada pero necesaria y que pide, pues, siempre de nuevo que se intente hacer perceptible el discurso vivo. El habla misma no es una obra (Ergon), sino una actividad (Energeia). Su verdadera definición puede, por tanto, sólo ser genética. Es, en efecto, la labor del espíritu en su eterna repetición en vista de capacitar el sonido articulado para la expresión del pensamiento. En un sentido inmediato y riguroso; ésta es la definición del hecho, de hablar, cada vez, pero, en el sentido verdadero y esencial; sólo puede considerarse, en cierto modo, la totalidad y de este hablar como el habla." 1435 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

Humboldt dice aquí que ve lo esencial del habla en el acto de hablar. ¿Dice también lo que el habla, considerada así, es como tal habla? ¿Lleva él el hablar al habla en tanto que habla? Dejamos intencionalmente la pregunta sin contestación pero observamos lo siguiente: Humboldt representa el habla como una particular "labor del espíritu". Guiado por esta visión, sigue tras de aquello como lo cual se muestra el habla, es decir, lo que es. Esto, lo que algo es, se denomina esencia. Desde el momento en que se sigue y se delimita el trabajo del espíritu con respecto al hecho que produce el habla, su esencia, entendida de este modo, debe destacar más claramente. Con todo, el espíritu vive - también en el sentido de Humboldt - en otras actividades y logros. Pero si el habla se considera una de ellas, entonces no se hace la experiencia del habla desde lo que le es propio - desde el habla - sino que se la remite a otra cosa. Esta otra cosa, de todos modos, es demasiado significativa como para que nos esté permitido omitirla en una reflexión acerca del habla. ¿Qué actividad tiene en vista Humboldt cuando concibe el habla como labor del espíritu? Algunas frases al comienzo del párrafo 8. contestan: "El habla debe considerarse no como un producto (ein Erzeugtes) muerto sino como una producción (eine Erzeugung); debe ser abstraída de lo que efectúa en tanto que designación de objetos y mediación, en cambio, debe volverse con mayor cuidado a su origen, que está estrechamente entretejido en la actividad interna del espíritu y en su influencia recíproca." 1437 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

Humboldt remite aquí a la "forma interior del habla", descrita en el párrafo 11, de difícil determinación en su propia terminología; nos podemos aproximar a ella con la pregunta: ¿qué es el hablar en tanto que expresión del pensamiento, cuando lo pensamos a partir de su procedencia desde la actividad interna del espíritu? La respuesta se encuentra en una frase (párrafo 20, pág. 205), cuya interpretación necesitaría de una dilucidación aparte. 1439 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

"Cuando, en el alma, despierta verdaderamente el sentimiento de que el habla no es un mero medio de intercambio para la comprensión recíproca, sino un verdadero mundo que el espíritu debe poner entre sí y los objetos a través de la labor interna de su fuerza, entonces el alma se halla en el verdadero camino para encontrar y poner siempre aún algo más en el habla." La labor del espíritu, según la enseñanza del idealismo moderno es el "poner" (Setzen). Dado que se concibe el espíritu como sujeto, y es representado así en el esquema sujeto-objeto. el "poner" (tesis) debe ser la síntesis entre el sujeto y sus objetos. Lo que está "puesto" así da una visión de los objetos en su totalidad. Lo que produce la fuerza del sujeto, lo que "pone" entre sí y los objetos merced a la labor, lo denomina Humboldt un "mundo" . En semejante "visión del mundo" una humanidad particular alcanza su propia expresión. 1441 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

Un entendimiento :o del mundo así orientado puede nutrirse de fuentes diversas, porque la fuerza del espíritu en la expresión de sí misma es activa de múltiples modos. Como una de las fuentes principales, Humboldt reconoce y elige el habla. No es, con todo, la única visión del mundo configurado por la subjetividad humana, pero es aquella a cuya fuerza acuñadora hay que reconocer un valor especialmente determinante para la historia del desarrollo del hombre. El título del tratado de Humboldt nos habla ahora más claramente en relación a su camino al habla. 1445 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

Si reflexionamos tras del habla como tal habla, abandonamos el modo de considerar el habla hasta ahora vigente. No podemos ya proveernos de representaciones generales como energía, actividad, labor, fuerza del espíritu, visión del mundo, expresión; para depositar en ellos el habla como un caso especial de esta generalidad. En lugar de explicar el habla como esto o aquello y huir así del habla, el camino hacia ella quisiera que el habla se experimentara como tal habla. En la esencia del habla, ella, el habla, está ciertamente com-prendida (be-griffen) - pero está aprehendida por algo distinto a ella misma. Si, en cambio, atendemos solamente al habla en cuanto habla, entonces ella requiere de nosotros, ante todo, que pongamos en evidencia todo aquello que pertenece al habla como tal. 1459 Heideggeriana: CaminhoLinguagem

Posteriormente, la palabra "nihilismo" entró en circulación gracias a Turgueniev para denominar la concepción según la cual sólo el ente accesible en la percepción sensible, es decir experimentado por uno mismo, es real y existente, y ninguna otra cosa. Con ello se niega todo lo que esté fundado en la tradición y la autoridad o en cualquier otro tipo de validez. Para esta visión del mundo, sin embargo, se utiliza generalmente la designación "positivismo". La palabra "nihilismo" es empleada por Jean Paul en su Vorschule der Ästhetik, par. 1 y 2, para designar como nihilismo poético a la poesía romántica. A ello conviene confrontar el prólogo de Dostoievski a su discurso sobre Pushkin de 1880 (Sämtliche Werke, ed. por Moeller v. d. Bruck. sección 2a., t. XII, pág. 95). El pasaje en cuestión dice: "Por lo que respecta a mi discurso, en él quería desplegar simplemente los siguientes cuatro puntos relativos a la importancia de Pushkin para Rusia: 1) Que Pushkin, con su espíritu profundo, penetrante y altamente dotado, y partiendo de su corazón auténticamente ruso, ha sido el primero en descubrir y reconocer como lo que es ese fenómeno significativo y patológico de nuestra intelectualidad, de esa sociedad nuestra desarraigada que se cree muy por encima del pueblo. Lo ha reconocido y ha sido capaz de poner plásticamente ante nuestros ojos el tipo de nuestro hombre ruso negativo: el hombre que no tiene sosiego y que no puede contentarse con nada de lo que existe, que no cree en su tierra natal ni en las fuerzas que surgen de ella, que en última instancia niega a Rusia y a sí mismo (o mejor dicho, a su clase social, a todo el estrato de la intelectualidad a la que él también pertenece y que se ha desprendido de la tierra de nuestro pueblo), que no quiere tener nada en común con sus compatriotas y que sufre sinceramente por todo esto. El Aleko y el Onegin de Pushkin han suscitado en nuestra literatura una serie de figuras similares." 1806 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

De acuerdo con el título, se trata de la caducidad de los valores "cosmológicos". Parece que con ello se nombrara una determinada clase de valores, en cuya caducidad consistiría el nihilismo. En efecto, según la estructuración más bien escolástica de la doctrina de la metafísica, la "cosmología" abarca un determinado ámbito del ente: el "cosmos", en el sentido de la "naturaleza", la tierra y los astros, los vegetales y los animales. Diferenciada de la "cosmología" se encuentra la "psicología" en cuanto doctrina del alma y del espíritu, en especial del hombre como ser racional libre. Junto a y por encima de la psicología y la cosmología aparece la "teología", no en cuanto interpretación eclesiástica de la revelación bíblica sino en cuanto interpretación "racional" ("natural") de la doctrina bíblica de Dios como causa primera de todo ente, de la naturaleza y del hombre, de su historia y de sus obras. Pero así como la frecuentemente citada frase "anima naturaliter christiana" no es una verdad "natural" absolutamente indubitable sino más bien una verdad cristiana, así también la teología natural sólo tiene el fundamento de su verdad en la doctrina bíblica de que el hombre ha sido formado por un Dios creador y ha sido dotado por él de un saber acerca de su creador. Pero puesto que la teología natural, en cuanto disciplina filosófica, no puede dejar valer como fuente de sus verdades el Antiguo Testamento, el contenido de esta teología tiene que reducirse al enunciado de que el mundo debe tener una causa primera. Con ello no queda demostrado que esta primera causa sea un "Dios", en el supuesto de que un Dios pueda rebajarse a objeto de demostración. La comprensión de la esencia de esta teología racional tiene importancia porque la metafísica occidental es teológica, incluso cuando se separa de la teología eclesiástica. 1919 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

Una kategoria es una palabra por medio de la cual se le "imputa" a una cosa lo que es. Este significado prefilosófico está muy alejado del que ha quedado en alemán en el vago y superficial extranjerismo "Kategorie" .El mencionado uso lingüístico de Aristóteles se corresponde en cambio totalmente con el espíritu de la lengua griega, que es, por cierto, implícitamente filosófico-metafísico y que distingue por lo tanto al griego, junto al sánscrito y al alemán no corrompido, frente a todas las demás lenguas. 1981 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

Ahora bien, la filosofía, en cuanto metafísica, trata de las "categorías" en un sentido destacado. Se habla así de una "doctrina de las categorías" y de una "tabla de las categorías"; Kant, por ejemplo, en su obra capital, la Crítica de la razón pura, enseña que la tabla de las categorías puede extraerse y deducirse de la tabla de los juicios. ¿Qué quiere decir aquí, en el lenguaje de la filosofía, "categoría"? ¿Cómo se relaciona el título filosófico "categoría" con la palabra prefilosófica kategoria? Aristóteles, que también emplea la palabra kategoria en el significado usual de interpelar una cosa respecto de su aspecto, eleva el nombre prefilosófico kategoria por primera vez y de un modo determinante para los dos milenios siguientes al rango de un nombre filosófico que nombra aquello que la filosofía de acuerdo con su esencia, tiene que considerar en su pensar. Esta elevación de rango de la palabra kategoria se lleva a cabo en un sentido auténticamente filosófico. En efecto, no se le atribuye a esta palabra un significado remoto cualquiera, fraguado de una manera presuntamente arbitraria y, como suele decirse, "abstracto". El espíritu lingüístico y de contenido de la palabra misma se convierte en indicación de un posible significado, en ocasiones necesariamente diferente y al mismo tiempo más esencial. Cuando interpelamos "este algo aquí" (esta "puerta") como puerta, en tal interpelación como puerta se halla ya otra interpelación. ¿Cuál? Ya la hemos nombrado al decir que "este algo aquí" es interpelado como puerta. Para que podamos interpelar lo así llamado como "puerta" y no como ventana, lo mentado tiene que haberse mostrado ya como "este algo aquí", como esto que se hace presente desde sí de tal y cual manera. Previamente a y en la medida en que interpelamos lo mentado como "puerta", ya se ha reivindicado tácitamente que es un "este algo aquí", que es una cosa. No podríamos interpelar como puerta a lo así llamado si previamente no dejáramos que nos salga al encuentro como algo así como una cosa que está consistentemente por sí. La interpelación (kategoria) de que es una cosa se halla a la base de la interpelación "puerta"; "cosa" es una categoría más básica y originaria que puerta; es una "categoría", una interpelación que dice con qué carácter de ser se muestra el ente nombrado: que es un ente por sí; como dice Aristóteles: un algo que es desde sí mismo por sí, tode ti. 1983 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

Con esto queda más claro que, y en qué medida, al nihilismo completo, acabado, le corresponde la "transvaloración de todos los valores", y que a esta transvaloración le precede y acompaña un peculiar estado de indecisión. Este estado de indecisión, en el que han sido destituidos los valores válidos hasta el momento y los nuevos no han sido puestos aún, consiste en que no hay ninguna verdad en sí, pero, sin embargo, hay verdad. No obstante, la verdad tiene que determinarse de nuevo en cada caso. Por medio de la "analítica" se despierta ya el presentimiento de que la "voluntad de verdad", en cuanto pretensión de algo válido y que sirve de norma, es una pretensión de poder y en cuanto tal, sólo justificada por la voluntad de poder y como forma de la voluntad de poder. El estado intermedio así caracterizado es el "nihilismo extremo", que reconoce explícitamente y enuncia que no hay verdad. Este nihilismo es, nuevamente, ambiguo: "A. Nihilismo como signo del acrecentado poder del espíritu: el nihilismo activo. 2105 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

B. Nihilismo como declinación y retroceso del poder del espíritu: el nihilismo pasivo." (n. 22; primavera-otoño de 1887) 2107 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

En la interpretación corriente en Occidente del hombre como animal rationale, se experimenta en primer lugar en el ámbito de los animalia, zoe, de los seres vivientes. Al ente que así aparece se le atribuye entonces, como distinción y carácter diferencial de su animalidad respecto de la de los meros animales, la ratio, el logos. En el logos está ciertamente la referencia al ente, tal como lo vemos por la conexión entre logos y kategoria. Esta referencia, sin embargo, no se hace valer como tal. Por el contrario, el logos es comprendido como una facultad que permite al ser viviente "hombre" conocimientos superiores y más amplios, mientras que los animales no pasan de ser seres vivientes "irracionales", - loga. Que, y cómo, la esencia de la verdad y del ser y la referencia a éste determinan la esencia del hombre, de manera tal que ni la animalidad ni la racionalidad, ni el cuerpo, ni el alma, ni el espíritu, ni todos ellos juntos alcanzan para comprender de modo inicial la esencia del hombre, es algo de lo que la metafísica nada sabe ni puede saber. 2585 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

En el curso posterior del despliegue de la metafísica moderna, la no verdad se convertirá, en Hegel, en un estadio y una especie de la verdad misma, y esto quiere decir: la subjetividad, en su apoyarse-sobre-sí-misma, tiene una esencia tal que supera la no verdad en lo incondicionado del saber absoluto, superación por la cual la no verdad aparece sólo como algo condicionante y finito. Aquí, todo error y toda falsedad siempre es sólo la unilateralidad de lo en sí y por sí verdadero. Lo negativo pertenece a la positividad del representar absoluto. La subjetividad es el representar incondicionado que media y supera en sí a todo lo condicionante, es espíritu absoluto. 2593 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

La metafísica de Nietzsche y por lo tanto el fundamento esencial del "nihilismo clásico" se pueden definir ahora con mayor precisión como metafísica de la incondicionada subjetividad de la voluntad de poder. No decimos simplemente "metafísica de la incondicionada subjetividad" porque esta determinación vale también para la metafísica de Hegel, en la medida en que es la metafísica de la incondicionada subjetividad de la voluntad que se sabe a sí misma, es decir del espíritu. Correspondientemente, el modo de la incondicionalidad se determina en él desde la esencia de la razón que es en y por sí, a la que Hegel piensa siempre como unidad de saber y voluntad, y nunca en el sentido de un "racionalismo" del mero entendimiento. Para Nietzsche, la subjetividad es incondicionada como subjetividad del cuerpo, es decir de las pulsiones y los afectos, es decir de la voluntad de poder. 2616 Heideggeriana: NiilismoEuropeu

Pero si además se toma la ontología como una consigna, por ejemplo, en los ataques a Kant que hoy se han convertido en moda, o más claramente: en contra del espíritu de Lutero, o de forma aún más fundamental: contra todo preguntar abierto que no se atemorice de antemano ante sus propias consecuencias, en una palabra: si se entiende la ontología como un reclamo para la rebelión de los esclavos contra la filosofía como tal, entonces el término ontología en tanto que título no puede conducir sino a confusiones y errores. 2894 Heideggeriana: GA63

(14) Dilthey hizo suyo el concepto de hermenéutica de Schleiermacher como "reglamentación del entender" ("doctrina o teoría del arte de interpretar monumentos escritos") [Die Entstehung der Hermeneutik, Ges. Schriften V, Stuttgart 1968, p - 320.], pero le dio por base un análisis del entender como tal, incluyendo en el contexto de sus investigaciones sobre el desenvolvimiento de las ciencias del espíritu también el desenvolvimiento de la hermenéutica. 2989 Heideggeriana: GA63

Y sin embargo, cuando se tiene en cuenta precisamente este último punto, queda de manifiesto una fatal limitación de la posición de Dilthey. Pues, precisamente por lo dicho, a Dilthey le permanecieron ocultas (en lo que se refiere al desenvolvimiento de la hermenéutica propiamente dicha) las épocas decisivas de ese desenvolvimiento (la Patrística y Lutero), en cuanto que él se limitó siempre a convertir en tema el desenvolvimiento de la hermenéutica sólo en el aspecto en que en ese desenvolvimiento se ponía de manifiesto la tendencia hacia aquello que él mismo consideraba lo esencial de la hermenéutica, a saber, a convertirse en metodología de las ciencias hermenéuticas del espíritu. El sistemático desvirtuamiento que hoy se viene practicando de las posiciones de Dilthey (como ocurre, por ejemplo, en Spranger), el sistemático aguar esas posiciones, no llega ya ni de lejos a acercarse siquiera, a aproximarse, a esas posiciones de Dilthey, ya limitadas de por sí y también poco transparentes (y mantenidas con escasa energía) en lo que se refiere a la dirección de lo esencial. 2991 Heideggeriana: GA63

[Dice Scheler:] En la distinción entre el "homo naturalis" [loc. cit. 174.] de la ciencia natural (unidad de rasgos o notas objetivas de tipo natural, especie zoológica), y el "homo historiae", es decir, ‘unidad ideal’ que es como el hombre aparece en las ciencias del espíritu y en la filosofía [loc. cit. 175.], en esa distinción, digo, no se hace otra cosa que reproducir de forma un tanto desvirtuada y aguada la distinción kantiana entre el concepto del hombre como ser natural y concepto del hombre como ser inteligible ... Error antropológicista" [loc. cit. 173 s.] (para Scheler), cuando se consideran las cosas desde la "intencionalidad" y desde la "eidética" [Hasta aquí Scheler]. Pero todo "desde fuera"; a esto es a lo que se le llama "filosofía de la cosa", a esto es a lo que se llama "filosofía desde la cosa y en búsqueda de las cosas". 3092 Heideggeriana: GA63

Un exponente del venir interpretado el hoy es, por ejemplo, la conciencia culta, la conciencia de la gente culta, del público culto de una época, es decir, el vacuo decir, el trajín en el decir, la Gerede, pero por el lado del espíritu culto público y pro-medio; (en este caso) el hoy: "conciencia cultural" o "conciencia culta" moderna. Ésta vive determinadas formas de interpretar. En lo que sigue vamos a subrayar como tales las dos siguientes: (1) la conciencia histórica (conciencia de cultura); (2) la conciencia filosófica. 3166 Heideggeriana: GA63

La posición de nuestro propio hoy respecto al pasado puede verse y comprobarse en las ciencias históricas del espíritu. Éstas se presentan como la forma y vía mediante la que la experiencia histórica puede hacer accesible la vida pasada, y suministran también las indicaciones rectoras, la directrices, acerca del modo como hay que objetivar, es decir, como hay que poner ahí-delante la exsistencia pasada en términos teórico-científicos, es decir, en términos de teoría científica. Ese pasado histórico, caracterizado en el aspecto que ofrece (y fijado ese aspecto con precisión, a la vez que comentándolo en distintos aspectos), ese pasado histórico, digo, las ciencias históricas del espíritu se lo ofrecen a la "conciencia culta", la cual conciencia culta no es sino un modo o un cómo del venir interpretado públicamente el hoy, se lo ofrecen, digo, como un bien disponible, como una posesión que estuviese ahí. El pasado, la vida pasada, como ámbito objetual de la ciencia, de la ciencia histórica. 3187 Heideggeriana: GA63

¿Cuál es entonces la forma de aprehensión teorética, de explicación y de elaboración conceptual que, por así decir, brota de tal forma de ser-objeto y de la forma de ser de un pasado objetivado en tales términos? No es casualidad que hoy, entre las ciencias históricas del espíritu, la más desarrollada sea la historia del arte y que en las demás ciencias quepa observar la tendencia a imitarla en la medida de lo posible. 3201 Heideggeriana: GA63

Este contexto de ser o contexto de validez, o bien puede quedar en el aire, o bien se lo puede tomar como algo últimamente válido en sí mismo, o bien se lo puede enfocar como lo pensado y el pensamiento de un espíritu absoluto, y lo último a su vez en el sentido de Hegel o en un sentido neoplatónico-agustiniano. 3229 Heideggeriana: GA63

(1)La dialéctica no ve en la fenomenología sino un primer nivel, el de la inicial inmediatez del aprehender (lo que fuere). La fenomenología sólo nos permitiría trabar un primer conocimiento con algo, tener un primer contacto ("hacer conocidos", por así decir); pero le está vedado el llegar a conocerlos a fondo, el llegar a intimar, es decir, no le es posible alcanzar una inmediatez más alta, esto es, una inmediatez mediada; a la fenomenología sólo le es posible, en todo caso, determinar al espíritu se-mostrante en la primera etapa de éste, es decir, sólo le sería posible determinar la primera etapa de la manifestación del espíritu, es decir, sólo le sería posible determinar la primera etapa del espíritu en cuanto que éste no es sino en su mostrarse, pero le queda cerrado el acceso al espíritu en cuanto propiamente siendo, en cuanto espíritu que se sabe a sí mismo [le queda vedada la manifestación del espíritu en etapas ulteriores]. 3259 Heideggeriana: GA63

Y a tal fin es previamente necesaria una desacostumbrada dosis de crítica (y de autocrítica) y a este respecto nada es más peligroso que una fe en la evidencia, ya sea esa fe algo consecuencial, ya sea algo concomitante [que se siga de lo que se está escuchando o leyendo o lo ocompañe MJR]. Pues, precisamente, cuando lo decisivo es y ha de ser la relación de visión con las cosas, es decir, el verlas, en tanto más contumaz y abundante puede convertirse la posible equivocación sobre ellas. La fenomenología, aunque estaba llamada quizá a convertirse en la conciencia de la filosofía, se ha convertido en mantenedora del público "puterío" o pública prostitución (Hurerei) del espíritu, fornicatio spiritus (Lutero). 3277 Heideggeriana: GA63

¿Qué explicación tiene el hecho de que la existencia humana ya se haya procurado un reloj antes de todos los relojes de bolsillo y relojes solares? ¿Dispongo del ser del tiempo, y me refiero juntamente a mí mismo cuando digo "ahora"? ¿Soy yo mismo el ahora y es mi existencia el tiempo? ¿O finalmente es el tiempo mismo el que se proporciona el reloj en nosotros? En el libro XI de sus Confesiones San Agustín planteó la pregunta de si el espíritu mismo es el tiempo. Y luego dejó ahí estancada su pregunta. "In te, anime meus, tempora metior; noli mihi obstrepere: quod est; noli bibi obstrepere turbis affectionum tuarum. In te, in quam, tempora metior; affectionem quam res praetereuntes in te faciunt, et cum illae praeterierin manet, ipsam metior praesetem, non eas quae praeterierunt ut fieret: ipsam metior, cum tempora metior". Parafraseando el texto según su sentido: "En ti, espíritu mío, mido los tiempos. A ti te mido cuando mido el tiempo. No te atravieses en mi camino con la pregunta: ¿cómo es esto? No me induzcas a apartar la vista de ti a través de una falsa pregunta y tampoco obstruyas tu camino con la perturbación de lo que pueda afectarte. En ti - repito una y otra vez - mido el tiempo. Las cosas que pasan y te salen al encuentro producen en ti una afección que permanece, mientras ellas desaparecen. Mido la afección en la existencia presente, no las cosas que pasan produciéndola. Repito que es mi manera de encontrarme lo que yo mido cuando mido el tiempo" 3330 Heideggeriana: BZ

¿Qué hay (welche Bewandtnis hat es) con que la existencia humana se haya procurado un reloj ya antes de todos los relojes de bolsillo y de sol? ¿Dispongo del ser del tiempo y me refiero también a mí mismo en el ahora? ¿Soy yo mismo el ahora y mi existencia el tiempo? ¿O es, por fin, el tiempo mismo el que en nosotros se procura el reloj [vi]? En el Libro XI de sus Confesiones, Agustín llevó la cuestión hasta el punto de si el espíritu mismo es el tiempo. Y Agustín dejó detenida la cuestión en este punto. "In te, anime meus, tempora metior; noli mihi obstrepere: quod est; noli tibi obstrepere turbis affectionum tuarum. In te, inquam, tempora metior; affectionem quam res praeteruntes in te faciunt, et cum illae praeterierint manet, ipsam metior praesentem, non ea quae praeteriunt ut fieret: ipsam metior, cum tempora metior." Parafraseando: "En ti, mi espíritu, mido los tiempos; te mido a ti, al medir el tiempo. No te me atravieses con la pregunta: ¿cómo es eso? No me desvíes a mirar lejos de ti por una falsa pregunta. No te salgas tú mismo al camino con la confusión de qué pueda concernirte a ti mismo. En ti, vuelvo a decir una y otra vez, mido el tiempo; las cosas pasajeras que salen al encuentro te traen a un hallarte-dispuesto (Befindlichketi) que permanece, mientras aquellas desaparecen. La disposición la mido en la existencia presente, no las cosas que pasan. Mi propio encontrarme-a-mí-mismo, repito, lo mido cuando mido el tiempo." 3449 Heideggeriana: BZ

Por cierto, no se puede apartar la peculiar cortedad de aliento del preguntar y pensar, pero se requiere de nuestro esfuerzo para no ser víctima suya de manera imprevista. Por una parte, sólo rara vez podemos recorrer en su integridad el cauce interno de una problemática y mantenerla viva y susceptible de transformación, o, por otra, cuando podemos hacerlo, no tenemos la fuerza para cobrar nuevo aliento con vistas a otras posibilidades igualmente esenciales. O, cuando esto es posible, entonces la correspondiente elaboración es más difícil, porque el desprenderse de lo antiguo es en el fondo una interna imposibilidad. Así, la respectiva apertura de los horizontes permanece; lo esencial siempre está entregado siempre al futuro, como la heredad propiamente tal. Pero no es lo esencial lo refutable y lo que discute el espíritu de la época. (Si Kant sólo hubiera sido como lo percibían los contemporáneos, que lo refutaron mal o bien, las cosas hubiesen estado mal para él.) 3697 Heideggeriana: TranscendenciaST

Entonces ¿de dónde saca Leibniz el hilo conductor para la determinación del ser de to ente? El ser se interpreta siguiendo con la analogía con el alma, la vida y el espíritu. El hilo conductor es el ego. 3804 Heideggeriana: CursoMarburgo

Y, sin embargo, en todas las ciencias, siguiendo la finalidad que les es más propia, nosotros nos atenemos al propio ente. Precisamente visto desde las propias ciencias, no existe ningún terreno que tenga supremacía sobre otro: ni la naturaleza sobre la historia ni al revés. No hay ningún modo de tratamiento de los objetos que sobresalga y sea superior a los otros. El conocimiento matemático no es más riguroso que el histórico-filológico. Sólo tiene el carácter de la "exactitud", que no es equivalente al rigor. Exigirle exactitud a la historia sería atentar contra la idea de rigor específica de las ciencias del espíritu. En todas las ciencias como tales reina una relación con el mundo que les obliga a buscar a lo ente mismo para convertirlo en objeto de una investigación y de una determinación fundamentadora que varía de acuerdo con el tema y el modo de ser de cada una. En las ciencias - y de acuerdo con la idea de cada una - se cumple una aproximación a lo esencial de todas las cosas. 3942 Heideggeriana: OQM

En cualquier caso, la una no es la mera inversión de la otra. Al contrario, lo que ocurre es que intellectus y res se piensan de modo distinto en cada caso. Para darnos cuenta de esto tendremos que devolver la formulación habitual del concepto de verdad a su origen más próximo (el medieval). La veritas entendida como adaequatio rei ad intellectum no significa todavía lo que más tarde será la idea trascendental de Kant y que sólo es posible sobre el fundamento de la subjetividad del ser humano, esto es, que "los objetos se conforman a nuestro conocimiento", sino que significa esa fe teológica cristiana que sostiene que las cosas, en lo que son y si son, sólo lo son en la medida en que, una vez creadas (ens creatum), corresponden a la idea previamente pensada en el intellectus divinus, es decir, en el espíritu de Dios, y por ende son de acuerdo a la idea (conformes) y, en este sentido, verdaderas. El intelecto humano también es un ens creatum. En cuanto facultad prestada al hombre por Dios, debe adecuarse a su idea. Pero el entendimiento sólo es conforme a la idea en la medida en que sus proposiciones adecuan lo pensado a la cosa, sin olvidar que la cosa también tiene que ser conforme a la idea. Si se parte de la suposición de que todo ente es "creado", la posibilidad de la verdad del conocimiento humano se basa en el hecho de que cosa y proposición son en la misma medida conformes a la idea y, por eso, desde el punto de vista de la unidad del plano divino de la creación, se encuentran mutuamente acomodadas la una a la otra. En cuanto adaequatio rei (creandae) ad intellectum (divinum), la veritas es la que garantiza la veritas como adaequatio intellectus (humani) ad rem (creatam). La veritas siempre significa en su esencia la convenientia, la coincidencia de los distintos entes entre sí, en cuanto entes creados, con el creador, un modo de "concordar" que se rige por lo determinado en el orden de la creación. 4113 Heideggeriana: EssenciaVerdade

Pero, ¿cómo debemos comprender la esencia interna de la universidad? Sobre esto ha de darnos noticias la historia de la Universidad Alemana; puesto que esa historia es la historia del espíritu alemán. Y la historia del espíritu alemán es el destino del pueblo alemán. 4296 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Preguntamos, ahora, por la historia de la Universidad Alemana. Y, en verdad, con la intención de concebir su esencia más interna. O - como solemos decir, brevemente - el espíritu. Con esto se mienta la mentalidad [Gesinnung], desde la cual la universidad dispone y fundamenta su tarea. Con "espíritu" mentamos la actitud [Haltung], con la cual la universidad ejecuta y defiende su tarea. Por tanto, si ahora preguntamos por la historia, prescindimos del cuento acerca de cómo surgieron las actuales instalaciones externas. Nos permitiremos dejarlas tanto más de lado, puesto que estas instalaciones se retrotraen, en parte, hasta el Medioevo. Y muestran desde entonces una fuerte tendencia a la persistencia [Beständigkeit]. De allí proviene también el importante hecho que jamás podrá pasarse por alto al ir a emitir un juicio acerca de la universidad, y es que: con frecuencia, las formas externas se han mantenido siendo aún las mismas, y el espíritu se ha transformado en uno diferente. No obstante, frecuentemente, también, se han modificado de muchas formas las instalaciones y el espíritu (y con relación a esto, su deterioro, también: Ungeist) ha permanecido el mismo. 4340 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Preguntamos: ¿De dónde y cómo es que adviene un espíritu nuevo a la Universidad Alemana, a principios del siglo 19? El siglo anterior, el siglo 18, lo solemos denominar: la Edad de la Ilustración y de la Revolución Francesa. Estas corrientes espirituales y movimientos políticos sacan su fuerza impulsora y sus orientaciones, en general, a partir de la aparición del espíritu moderno - de la modernidad. Esta se había distanciado del Medioevo. El nacimiento del espíritu moderno se lleva a cabo como una modificación de la posición del hombre [Umwandlung der Stellung des Menschen] al interior de la totalidad del ente. Esta modificación es, dicho de un modo más preciso, la emancipación del hombre de sus ligazones anteriores. A ello hay que agregar una meditación en torno a las facultades y a los poderes propios del hombre. Esta emancipación [Befreiung] se lleva a cabo en tres direcciones principales. 1. El desligarse del régimen de vida sobrenatural de la iglesia cristiana y de la autoridad de los dogmas. El hombre traslada su acción y su saber a las energías propias del cálculo del mundo, de la invención, del descubrimiento y de la conquista de tierras extrañas y territorios por el globo. 2. El desligarse del hombre de sus lazos con las criaturas naturales, con los seres vivos y lo orgánico. Conversión [Umdeutung] de toda la naturaleza a lo mecánico calculable, a lo que es controlable según las máquinas. 3. El desligarse del hombre fuera de su comunidad y de las regulaciones originarias. El hombre que se sabe a sí mismo [algo] individual, es el elemento normativo y el fundamento configurador de la nueva regulación. La comunidad se hace ahora una sociedad, es decir, una asociación de muchos individuos, en virtud de su compromiso y su contrato de acuerdo a una racionalidad. El estado se halla fundado sobre un contrato. 4342 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Se despertó a la consciencia que fe y saber, lenguaje y arte, poesía y educación, tienen sus raíces y medidas en el pueblo. Lo que determinaba la esencia del hombre era la esencia natural e histórica del espíritu de un pueblo [Volkgeist] y no las reglas de un mero entendimiento, ni los cálculos de una razón mundana que oscila libremente. Por entonces surgía, también, y no por azar, el término que designa lo popular o lo comunitario [Volkstum]. Este nuevo saber y querer se extendió necesariamente también sobre el Estado. Éste no fue pensado más como fuerza ciega e unilateral, que se aprovecha de todo a través de ciertos actos violentos [Gewalttätige]. Sino que el Estado fue previsto como una ordenación vital y una ley, en la cual y por la cual el pueblo mismo conquistase su unidad y la seguridad de su duración. 4350 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Libertad tendrá para los alemanes, ahora, un sonido y sentido nuevos. Libertad significa: ligazón [Bindung] con la ley del espíritu de un pueblo, la cual se ha de confirmar [s. herausstellt], de modo ejemplar, en las obras de poetas, pensadores y estadistas. Libertad significa: obligación ligada de ese modo con la voluntad del Estado. Libertad es responsabilidad para con el destino de un pueblo. 4352 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Este espíritu despertó y dispuso, en aquel entonces, para los alemanes, la tarea de su historia. Y la vía para su realización tuvo que ser una muy larga y difícil. 4354 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Pero ahora nos preguntamos: ¿Cómo es que surge mediante este nuevo espíritu de la libertad, y a partir de él, la Nueva Universidad Alemana? Libertad quiere decir: ligazón con la ley del todo. Una ligazón semejante se cumple en el saber acerca del todo y de sus leyes, y en el querer de aquello. Saber y querer han de ser despertados, conducidos, consolidados y siempre renovados. Esto, empero, es el sentido y la tarea de la educación. En el despertar de esa nueva libertad en tanto ligazón se halla la exigencia interna por una nueva educación. La educación para el saber ocurre en la escuela. La educación para el supremo saber acerca de las leyes y los ámbitos de la existencia completa de un pueblo precisa de una escuela superior. De esa forma resulta el plan para la fundación de una Nueva Universidad. La que tendría que ser instalada allí, donde se reunía, por aquel entonces, el saber y el querer de la nueva libertad: en Berlín. Wilhelm von Humboldt fue llamado, entonces, por el rey de Prusia, a dirigir la enseñanza de la misma. En el breve lapso de su actividad pública (5-4 años) realizó efectivamente el plan dispuesto por los filósofos para la Universidad de Berlín, en el año de 1810. 4356 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Cuatro hechos fueron significativos para el inicio de esta universidad: 1. Era una nueva creación; a saber, las nuevas tareas no fueron trasladadas desde una universidad previamente existente con sus lineamientos y costumbres consolidadas. La nueva fundación no tenía el lastre de lo viejo y envejecido. 2. El peso principal no fue puesto en la organización externa, sino en la vocación y la unión de hombres hábiles, de creativos pensadores y profesores ejemplares. Wilhelm von Humboldt escribió, por entonces, de modo explícito, él mismo: "Precisamente se hace un llamado a los hombres diestros y se deja que sea la Nueva Universidad la que se vaya enmarcando paulatinamente en esto." 3. El centro portador y determinante de la Nueva Universidad fue la Facultad de Filosofía. La educación para el saber fue dirigido por una orientación filosófica comprensiva de la conexión interna de todas las regiones esenciales del saber y de los modos de proceder pertinentes a su trabajo. 4. La fundación no fue pensada como una instancia prusiana particular, sino querida explícitamente como escuela superior ejemplar para el despertar y el perfeccionamiento creador del espíritu alemán. Por eso tuvo que limitarse en lo posible el influjo del estado. La universidad obtuvo libertad de enseñanza y de aprendizaje sobre la base y en el marco de su gran determinación. 4358 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

La Nueva Universidad no fue erigida para mejorar la formación prácticotécnica de las profesiones. Tampoco con el objeto de corregir la enseñanza y las ciencias, sino que con esta nueva fundación, el estado ponía de manifiesto su voluntad de educar al pueblo mediante la universidad, yendo de su espíritu histórico hasta su propia esencia, para ligarlo con su propia ley, esto es, para dejarlo libre y en eso conducirlo a la unidad. 4360 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

Durante el primer período se lleva a cabo un desarrollo fructífero de las nuevas tareas de las universidades en un determinado respecto: Se consigue, por vez primera, la amplia fundación de las ciencias históricas del espíritu; al mismo tiempo que en el dominio de las ciencias naturales, se van fundando los institutos de investigación, desde los que irán saliendo muy pronto importantes investigadores y profesores. El motivo realmente determinante para esta época de prosperidad de las ciencias históricas y de la naturaleza, reside en que su preguntar y pensar están puestos todavía bajo el influjo de la gran filosofía del Idealismo Alemán. Si bien, los sistemas y las doctrinas de los filósofos habían perdido ya su efectividad inmediata, del mismo modo tanto más perdurable se tornaba el efecto mediato. Así [pasaba, al menos], en la investigación histórica de la construcción de las lenguas, de las formas de la gran poesía, de la constitución de la naturaleza viviente. Las ciencias todavía eran llevadas por la idea de un saber acerca del todo de lo que puede saberse; sus preguntas concernían siempre a conexiones y leyes esenciales de sus regiones. La palabra y el concepto "ciencia" tenia todavía el significado de un saber, que se dirige necesariamente al todo y, por tanto, que es necesariamente en sí mismo filosófico. De allí que los planteamientos de las ciencias naturales y los de las ciencias históricas tuviesen aún una gran fuerza de irradiación. El pensamiento histórico logró entrar en las ciencias del derecho y en las ciencias del estado por Niebuhr y, sobretodo, por Savigny. Por eso, ésta [última] se vio obligada a convertirse en un pensamiento radical y vivo de cuestiones acerca del espíritu de un pueblo, la educación de las leyes y el estado. Savigny demostró que el derecho no surge sólo, ni preponderantemente del pensamiento normativo formal de la legislación [Gesetzgebung], sino tal como el lenguaje [lo hace] con el espíritu comunitario de los pueblos, con sus creencias y costumbres. Savigny enseño también de una forma menos evidente, y en relación con la esencia del estado, que la libertad y la falta de libertad política no dependen de la forma del estado, sino, ante todo, de si el poder de un estado se halla enraizado en la naturaleza y la historia de un pueblo o si se agota únicamente en la arbitrariedad de los que detentan el poder individualmente y de los gobiernos. 4366 Heideggeriana: UniversidadeAlema2

En las ciencias naturales es Alexander von Humboldt quien presiona para salir por sobre la especulación filosófica hacia una visión más ampli

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