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ocultarse

Definition:
Y cuanto más clara se me hacía esa intelección, con tanta mayor fuerza surgía la pregunta: ¿De dónde viene y cómo se determina aquello que ha de ser experimentado, de acuerdo al principio de la fenomenología, como «la Cosa misma»? ¿Se trata de la conciencia y de su objetividad, o del ser del ente en su desocultamiento y en su acción de ocultarse? Heideggeriana: CaminoFenomenologia

Si en vez de "tiempo" ponemos: el claro del ocultarse del presenciar, entonces, el ser se determina desde el dominio de proyección del tiempo. Pero esto sólo se da en tanto que el claro del ocultarse tome en su menester (Brauch) un pensar a él correspondiente. Heideggeriana: CartaPrologo

El presenciar (ser) pertenece al claro del ocultar.se (tiempo). El claro del ocultarse (tiempo) aporta (erbringt) el presenciar (ser). Heideggeriana: CartaPrologo

Ahora bien, la diferencia de lo impropio y lo propio que impera en la unidad esencial del nihilismo podría ciertamente divergir hasta llegar a que lo impropio se aparte de modo extremo de lo propio. Entonces, la unidad esencial del nihilismo, de conformidad con el sentido que le pertenece, tendría que ocultarse al extremo. Tendría que desaparecer como una nula nada dentro del desocultamiento del ente en cuanto tal, que vale en todas partes como el ser mismo. Tendría que parecer entonces como si del ser mismo, en el caso de que algún pensamiento pudiera aún llegar a ello, no hubiera en verdad nada. Heideggeriana: NiilismoSer

En el imperar a veces claro y a veces confuso del juego del mundo pensado metafísicamente, el ente en cuanto tal se desvela a veces como voluntad de voluntad y a veces vuelve a ocultarse. En todas partes, el ente en cuanto tal se ha llevado a un desocultamiento que lo hace aparecer como lo que se pone-sobre-sí y lo que se-lleva-a-sí-mismo-ante-sí. Éste es el rasgo fundamental de la subjetidad. El ente, en cuanto subjetidad, deja fuera de una manera decisiva la verdad del ser mismo, en la medida en que la subjetidad, desde su propia voluntad de aseguramiento, pone la verdad del ente como certeza. La subjetidad no es algo hecho por el hombre, sino que el hombre se asegura como el ente que está en conformidad con el ente en cuanto tal en la medida en que se quiere como sujeto-yo y como sujeto-nosotros, en que se re-presenta [vor-stellt] a sí y de ese modo se remite [zu-stellt] a sí. Heideggeriana: NiilismoSer

Su permanecer fuera es la sustracción de sí mismo en el retener en sí su desocultamiento, el cual promete en el ocultarse que rehúsa. Así, el ser esencia como la promesa en la sustracción [Entzug]. Pero ésta no deja de ser una referencia [Bezug], una referencia como la cual el ser mismo hace llegar a sí su albergue, es decir, lo trae y ocupa [be-zieht]. [(Inicia, in-cipit [an-fängt])] En cuanto tal referencia, incluso en el permanecer fuera de su desocultamiento el ser no deja escapar [ablassen] nunca a éste, el cual, en el retener en sí, queda sólo desprendido [losgelassen] como desocultamiento del ente en cuanto tal. El ser, en cuanto tal advenir que no deja escapar nunca su albergue, es lo que no-deja-de, lo incesante [Un-ab-lässige]. De este modo, es necesitante [nötigend] El ser esencia así en la medida en que, en cuanto advenir del desocultamiento, necesita [be-nötigt] de este último, no como algo extraño sino como ser mismo. El ser precisa el asilo. Al necesitarlo, lo requiere. Heideggeriana: NiilismoSer

El hecho de que al poner los valores supremos se transpongan a las cosas posiciones humanas es para Nietzsche legítimo. Pero la humanización del ente es aún inocente y por lo tanto no incondicionada. Puesto que en un primer momento el auténtico origen, es decir el origen relativo al poder, de los valores supremos válidos hasta el momento queda oculto, pero sin embargo, con el despertar y desarrollarse de la autoconciencia del hombre, no puede quedar constantemente oculto, resulta que, con el creciente conocimiento del origen de los valores, tiene que caducar la creencia en ellos. Pero el conocimiento del origen de los valores, de la posición humana de los valores y de la humanización de las cosas no puede detenerse en que, después del desvelamiento de tal origen y de la caducidad de los valores, el mundo aparezca como carente de valor. De este modo faltaría todo «valor» y por lo tanto las condiciones de la vida, con lo que ésta no podría ser. Lo que tiene que suceder, sin embargo, ante la aparente carencia de valor del mundo, aquello en que tiene que consistir la transvaloración de los valores válidos hasta el momento, ya está decidido y prefigurado por el conocimiento del origen de los valores. Nietzsche ha condensado la nueva tarea en una nota que data de 1888 y que nos muestra la oposición más extrema a la ingenuidad hiperbólica. Dice así: «Toda la belleza y toda la sublimidad que le hemos prestado a las cosas reales e imaginadas quiero reivindicarla como propiedad y producto del hombre: como su más bella apología. El hombre como poeta, como pensador, como Dios, como amor, como poder: ¡oh, la real generosidad con la que ha obsequiado a las cosas, para él empobrecerse y sentirse miserable! Éste ha sido hasta ahora su mayor desprendimiento, que admirara y adorara y supiera ocultarse que era él quien había creado eso que admiraba» (La voluntad de poder, XV, 241). Heideggeriana: NiilismoEuropeu

La denegación es la nobleza más alta del donar y el rasgo fundamental del ocultarse, cuya manifestabilidad constituye la esencia originaria de la verdad del ser. Sólo así el ser deviene el extrañamiento mismo, el paso tranquilo, fugaz, del último dios. Heideggeriana: EreignisDeus

El último dios posee su más singular singularidad y está fuera de aquella determinación calculadora que comunican los títulos "monoteísmo", "pan-teísmo" y "a-teísmo". El "monoteísmo" y todos los tipos del "teísmo" existen recién a partir de la "apologética" judeo-cristiana, que tiene a la metafísica como supuesto especulativo. Con la muerte de este dios caen todos los teísmos. La multiplicidad de los dioses no está sometida a ningún número, sino a la riqueza interna de los fundamentos y abismos en los lugares del instante del resplandecer y del ocultarse del hacer señales del último dios. Heideggeriana: EreignisDeus

Es solamente aquella pertenencia al ser y esta necesidad del ser las que develan al ser en su ocultarse como aquel centro que efectúa la vuelta; centro en el que la pertenencia sobrepasa al necesitar y necesitar sobrepuja a la pertenencia: es el ser como acontecimiento-apropiador que sucede a partir de este exceso de sí mismo el que efectúa la vuelta, y así se hace el origen de la disputa entre el dios y el hombre, entre el paso fugaz del dios y la historia del hombre. Heideggeriana: EreignisDeus

Pensar la verdad del ser se logra sólo cuando en el paso fugaz del dios el hombre es manifiestamente investido por su necesidad, y así llega a lo abierto el acontecimiento-apropiador en el exceso de la vuelta, que tiene lugar entre la pertenencia humana y la necesidad divina, para exhibir el ocultarse del acontecimiento-apropiador como el centro, para exhibirse como el centro del ocultarse y acceder a ser una fuerza, y con ello llevar la libertad, en tanto ser-ahí, fundado por el salto en el fundamento del ser. Heideggeriana: EreignisDeus

La verdad anuncia el dominio de su esencia: el despejamiento del ocultarse. La historia es historia del ser. Aquellos que, afectados por el despejamiento del rehusarse, sólo quedan desconcertados ante él, no hacen más que huir de la meditación, como alguien que burlado durante demasiado tiempo por el ente se ha vuelto tan extraño al ser que ni siquiera es capaz de desconfiar de él con fundamento. Aún totalmente presos de la servidumbre de la metafísica a la que presumiblemente se habría apartado hace tiempo, se buscan salidas hacia alguna cosa recóndita y suprasensible. Se huye hacia la mística (la mera imagen contraria de la metafísica) o, puesto que se permanece en la actitud del cálculo, se apela a los «valores». Los «valores» son los ideales definitivamente flexionados hacia lo calculable, los únicos que resultan utilizables para la maquinación: la cultura y los valores culturales como medios de propaganda, los productos del arte como objetos que sirven a la finalidad de mostrar las realizaciones y como material para decorar vehículos en los desfiles. Heideggeriana: EternoRetorno

Sólo ahora resulta clara la exigencia del prólogo de Zaratustra: «¡Que vuestra voluntad diga: sea el superhombre el sentido de la tierra!». El ser dicho en este «sea» tiene el carácter de una orden y, puesto que la orden es por esencia voluntad de poder, es él mismo del tipo de la voluntad de poder. «Que vuestra voluntad diga» quiere decir ante todo: que vuestra voluntad sea voluntad de poder. Pero ésta, en cuanto principio de la nueva posición de valores, es el fundamento de que el ente ya no sea el más allá suprasensible sino la tierra de aquí, como objeto de la lucha por el dominio terrestre, y de que el superhombre se vuelva el sentido y la meta de tal ente. Meta no alude ya al fin existente «en sí» sino que quiere decir lo mismo que valor. El valor es la condición condicionada por la propia voluntad de poder para ella misma. La condición suprema de la subjetividad es ese sujeto en el que ella misma pone su voluntad incondicionada. Esta voluntad dice y pone lo que sea el ente en su totalidad. De la ley de esta voluntad toma Nietzsche estas palabras: «Toda la belleza y todo lo sublime que le hemos prestado a las cosas reales e imaginadas quiero reivindicarlos como propiedad y producto del hombre: como su más bella apología. El hombre como poeta, como pensador, como dios, como amor, como poder: ¡ay por la real generosidad con la que ha obsequiado a las cosas para empobrecerse y sentirse miserable! Este era hasta ahora su mayor desprendimiento, que admiraba y adoraba y sabía ocultarse que era él el que había creado eso que admiraba.» (La voluntad de poder, epígrafe al libro segundo, 1887-1888) Heideggeriana: MetafisicaNietzsche

¿Por qué, nos preguntamos ahora nosotros, se inclina por esto la sospecha del poeta? La contestación está en las palabras que enlazan inmediatamente con éstas. Dicen escuetamente: «Es la medida del hombre». ¿Cuál es la medida del medir del humano? ¿Dios? ¡No! ¿El cielo? ¡No! ¿La Revelabilidad del cielo? ¡Nos La medida consiste en la manera como el dios que permanece desconocido es revelado en tanto que tal por medio del cielo. El aparecer del dios por medio del cielo consiste en un desvelar que deja ver aquello que se oculta pero no lo deja ver intentando arrancar lo oculto de su estado de ocultamiento sino sólo cobijando lo oculto en su ocultarse. De este modo el dios desconocido aparece como el desconocido por medio de la revelabilidad del cielo. Este aparecer es la medida con la que el hombre se mide. Heideggeriana: HomemHabita

Lo que permanece extraño al Dios, los aspectos del cielo, esto es lo familiar para el hombre. ¿Y qué es esto? todo lo que en el cielo, y con ello también bajo el cielo, y con ello también sobre la tierra, resplandece y florece, suena y aroma, sube y viene, pero también anda y cae, pero también se queja y se calla, pero también palidece y se oscurece. A esto que le es familiar al hombre, pero extraño al Dios, se destina el Desconocido, para permanecer allí cobijado como el Desconocido. Pero e1 poeta llama a cantar en la palabra a toda claridad de los aspectos del cielo y a todas las resonancias de sus rutas y de sus brisas y, en la palabra, hace brillar y sonar lo que ha llamado. Ahora bien, el poeta, si es poeta, no describe el mero aparecer del cielo y de la tierra. El poeta, en los aspectos del cielo, llama a Aquello que, en el desvelarse, hace aparecer precisamente el ocultarse, y lo hace aparecer de esta manera: en tanto que lo que se oculta. El poeta, en los fenómenos familiares, llama a lo extraño como aquello a lo que se destina lo invisible para seguir siendo aquello que es: desconocido. Heideggeriana: HomemHabita

Lo natural de la naturaleza es levantarse –y - ocultarse del sol, de la luna, de las estrellas que concierne directamente a los hombres en su calidad de habitantes en lo que les sugiere lo misterioso del mundo. Si el sol, en la explicación científica de la estructura del mundo, está pensado de acuerdo con la forma copernicana, esto no le impide, dentro de la naturaleza natural, continuar siendo - según dos poemas de Hebel - "esta extraña mujer de la que todo ser desea recibir luz y calor", "de quien cada uno solicita los favores’"y que "sin embargo .(permanece) tan buena y amistosa" (Das Habermus 1, 104 ss., Der Sommerabend 1, 78 ss.). Heideggeriana: HabelAmigo

El dato más antiguo sobre aletheia, el no-estar-oculto, y al´yew, no-oculto, lo encontramos en Homero en conexión con verbos declarativos. De aquí se ha sacado apresuradamente la consecuencia: por lo tanto, el no-estar-oculto es "dependiente" de los verba dicendi [ii]. ¿Qué significa aquí "dependiente", si el decir es el hacer aparecer y, por ende, el disimular y el ocultar? E1 no-estar-oculto no es dependiente del decir; por el contrario, todo decir necesita de antemano el dominio del no-estar-oculto. Sólo donde éste impera ya, puede algo llegar a ser decible, visible, mostrable, perceptible. Si mantenemos a la vista el misterioso imperar de la aletheia, de la desocultación, llegamos a sospechar que hasta la esencia total del lenguaje reposa en la desocultación, en el imperar de la aletheia. Sin embargo, el hablar de semejante imperar, permanece todavía un recurso insuficiente, pues la manera de su estar en acción recibe su determinación de la desocultación misma, es decir, del despejo del ocultarse. Heideggeriana: HegelGregos

Si así resulta con el tiempo, al que se interpela como el horizonte trascendental del ser, ¿cómo se deja entonces caracterizar la experiencia fundamental que guía al enfoque básico de Ser y tiempo? ¿Se deja mostrar ya en ella un carácter de retirada? La experiencia que intenta expresarse por primera vez en Ser y tiempo, y que en el planteamiento trascendental de la pregunta aún ha de hablar en cierta manera el lenguaje de la metafísica, es: que en la metafísica globalmente considerada, el ser de lo ente fue, ciertamente, pensado y traído a concepto, y con ello fue también hecha visible la verdad del ser, pero que en todas las manifestaciones del ser su verdad como tal nunca vino al lenguaje, sino que permaneció olvidada. La experiencia fundamental de Ser y tiempo es por ello la del olvido del ser. Pero olvido quiere decir aquí, en sentido griego: ocultamiento y ocultarse. Heideggeriana: ProtocoloTempoYSer

El olvido del ser, que se muestra como un no pensar en la verdad del ser, puede fácilmente ser interpretado y malentendido como una negligencia del pensar hasta nuestros días, en todo caso como algo a lo que se pone fin mediante la pregunta expresamente asumida y formulada por el sentido, es decir, por la verdad del ser. El pensar de Heidegger pudiera ser entendido - y Ser y tiempo parece invitar a ello - como la preparación y apertura del fundamento sobre el cual reposaba toda metafísica como sobre una base que le fuese inaccesible, y ciertamente de manera que, merced a tal apertura, fuese cancelado el olvido del ser hasta hoy. En todo caso es importante advertir, para la recta comprensión, que el llamado «no pensar hasta hoy» no es ninguna negligencia, sino que hay que pensarlo como consecuencia del ocultarse del ser. El ocultamiento del ser pertenece, como privación de éste, al esclarecimiento del ser. El olvido del ser, que constituye la esencia de la metafísica y que fue el impulso de Ser y tiempo, pertenece a la esencia del ser mismo. Con ello se plantea para un pensar en el ser la tarea de pensar a este último de manera que le pertenezca esencialmente el olvido. Heideggeriana: ProtocoloTempoYSer

Con la entrada del pensar en el acaecimiento apropiador adviene pues primeramente el modo de ocultamiento propio al acaecimiento apropiador. Éste es en sí mismo expropiación, palabra en la cual se recoge la temprana voz griega lethe en el sentido de ocultarse de conformidad con el acaecimiento apropiador. La ausencia de destino del acaecimiento apropiador no quiere decir, por tanto, que le falta a éste toda «movilidad». Quiere decir más bien que lo que se muestra al pensar como lo que ante todo hay que pensar es la manera de movilidad más propia del acaecimiento apropiador, que es el giro a la retirada. Mas con ello está dicho que para el pensar que entra en el acaecimiento apropiador la historia del ser como lo que hay que pensar ha llegado a su fin, sin perjuicio de que pueda seguir subsistiendo la metafísica, sobre lo cual nada puede hacerse. Heideggeriana: ProtocoloTempoYSer

Esto sigue oculto. ¿Es por casualidad? ¿O es sólo consecuencia de una negligencia del pensar humano? ¿O sucede porque el ocultarse, el ocultamiento, la lethe, pertenecen a la aletheia, no como un mero añadido, como las sombras a la luz, sino como corazón de la aletheia? ¿No reina ya en ese ocultarse de la Lichtung de la presencia, un abrigar y preservar, a partir de los cuales sólo será posible el no-ocultamiento, pudiendo así aparecer lo presente en su presencia? Heideggeriana: ENDPHILO

Yo pregunto de nuevo: ¿qué significan ratio, noè, no¡in, aprehender?, ¿qué significan fundamento y principio, e incluso «principio de todos los principios»?, ¿podríamos alguna vez determinarlo suficientemente sin conocer la aletheia al modo griego, como no-ocultamiento, y después, yendo más allá de los griegos, sin pensarlo como Lichtung del ocultarse? Mientras que la Ratio y lo rationale sigan siendo cuestionables en lo más íntimo, carece también de fundamento el hablar de irracionalismo. La racionalización científico-técnica, que domina la época actual, se justifica sorprendentemente cada día por sus efectos, todavía imprevisibles. Pero esa efectividad no dice nada de lo único que permite la posibilidad de lo racional e irracional. La efectividad prueba la exactitud de la racionalización científico-técnica. Pero ¿se agota en lo demostrable la apertura de lo que es? La insistencia en lo demostrable ¿no cierra el camino hacia lo que es? Heideggeriana: ENDPHILO

Ya Heráclito señalaba esta relación con el fragmento: phýsis krýptesthai phileî (B 123) "A lo que surge desde sí mismo, le es propio el ocultarse." Heideggeriana: ArtePensar

A-létheia - desocultamiento en el ocultarse - una mera palabra, impensada en aquello que le predice a la historia occidental-europea y a la civilización mundial que brota de ella. Heideggeriana: ArtePensar

Así, cuando por ejemplo dice Heráclito: physis kryptiesthai phylei, el ocultarse es el corazón mismo del movimiento de aparecer. A propósito de esto, se hace una advertencia de traducción: phylei no puede traducirse como "ama" (él mismo entendido ónticamente como inclinación ocacional). phylei quiere decir: "es esencial a... para que despliegue su ser propio". Heideggeriana: SeminarioThor1969

Submitted on 26.02.2007 20:06
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