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esencia humana

Definition:
El advenimiento apropiador. en su percepción (Er-äugen) del despliegue de la esencia humana, apropia los mortales en cuanto que los pone en lo propio de lo que se le revela al hombre en el Decir, desde todas partes y hacia lo oculto (zusagt). La puesta en lo propio del hombre en tanto que «escuchante» del Decir, tiene su rasgo característico en esto que le libera a lo suyo propio. pero solamente para que. en tanto que hablante, o sea, diciente, pueda ir al encuentro y contestar al Decir desde lo que es lo suyo propio. Y esto es: el resonar de la palabra. El decir de los mortales que viene al encuentro es el responder. Toda la palabra hablada ya es siempre respuesta: contra-Decir, decir que viene al encuentro, decir «escuchante». La puesta en lo propio de los mortales en el Decir libera al ser humano a la usanza (Brauch) desde la cual el hombre está puesto en uso (gebraucht) para llevar el Decir insonoro a la resonancia del habla. Heideggeriana: CaminhoLinguagem

El son del silencio no es nada humano. En cambio, el ser humano es, en su esencia, ser hablante. Esta palabra «hablante» significa aquí: llevado a su propiedad a partir del hablar del habla. Lo que es de este modo apropiado - la esencia humana es llevado por el habla a lo que le es propio: permanecer encomendado a la esencia del habla, al son del silencio. Tal apropiación deviene propiedad en la medida en que la esencia del habla - el son del silencio - necesita y pone en uso el hablar de los mortales para poder sonar como el son del silencio a sus oídos. Sólo en la medida en que los hombres pertenecen al son del silencio son capaces, en un modo que a ellos les es propio, del hablar que hace sonar el habla. Heideggeriana: Linguagem1950

Pero Tucídides, el pensador de la historia, no era capaz, sin embargo, de superar el platonismo que impera en el fondo del pensamiento nietzscheano. Puesto que la filosofía de Nietzsche es metafísica y toda metafísica es platonismo, en el final de la metafísica el ser tiene que ser pensado como valor, es decir, computado como una condición meramente condicionada del ente. La interpretación metafísica del ser como valor está prefigurada por el comienzo de la metafísica. En efecto, Platón concibió el ser como idea; pero la más elevada de las ideas - y esto quiere decir, al mismo tiempo, la esencia de todas - es lo agathon, pensado en griego, aquello que vuelve apto, aquello que habilita y posibilita al ente para ser ente. Ser tiene el carácter de posibilitar, es condición de posibilidad. Ser es, para decirlo con Nietzsche, un valor. ¿O sea que Platón ha sido el primero en pensar en términos de valor? Esta opinión sería precipitada. La concepción platónica del agathon se diferencia tan esencialmente del concepto nietzscheano de valor como la concepción griega del hombre de la interpretación moderna de la esencia humana como sujeto. Pero la historia de la metafísica comienza su curso desde la interpretación platónica del ser como idea y agathon, para llegar a la interpretación del ser como voluntad de poder que pone valores y piensa todo como valor. Por eso aún hoy pensamos exclusivamente según «ideas» y «valores». Por eso el nuevo orden de la metafísica no es sólo entendido sino realizado e instaurado como transvaloración de todos los valores. Heideggeriana: NiilismoEuropeu

NietzscheLa verdad sobre el ente en cuanto tal en su totalidad es en cada caso asumida, dispuesta y preservada por una humanidad. Por qué esto es así, la metafísica no es capaz de pensarlo, ni siquiera de preguntarlo; apenas si es capaz de pensar que es así. La pertenencia de la esencia humana a la salvaguardia del ente no se basa de ninguna manera en que en la metafísica moderna todo ente es objeto para un sujeto. Esta interpretación del ente desde la subjetividad es ella misma metafísica y ya una oculta consecuencia de la encubierta referencia del ser mismo a la esencia del hombre. Esta referencia no puede pensarse desde la relación sujeto-objeto, pues ésta es precisamente el necesario desconocimiento y el constante encubrimiento de esa referencia y de la posibilidad de experimentarla. Por ello, la proveniencia esencial del antropomorfismo - necesario en el acabamiento de la metafísica - y de sus consecuencias, la proveniencia del dominio del antropologismo, constituyen un enigma para la metafísica, que ni siquiera puede advertirlos como tal. Puesto que el hombre pertenece a la esencia del ser y, desde ese pertenecer, resulta destinado a la comprensión de ser, el ente, según sus diferentes ámbitos y grados, se halla en la posibilidad de ser investigado y dominado por el hombre. Heideggeriana: MetafisicaNietzsche

El recuerdo que se interna conforme a la historia del ser confía siempre la esencia del hombre - no el hombre individual, ya afincado en su carácter decidido - al ser, para que éste eleve a lo despejado su propia dignidad y tenga en el ente una tierra natal custodiada por la esencia humana. Sólo desde ésta, es decir desde el modo en que el hombre concede a la reivindicación del ser la palabra de respuesta, puede irradiar desde el ser una reverberación de su dignidad. En el plazo hasta que el ser entregue en propiedad lo inicial a lo abierto y dé a conocer y a salvaguardar la nobleza de su libertad respecto de sí, y con ello, a continuación, también su independencia, el ser necesita la reverberación de un destellar de su esencia en la verdad. Heideggeriana: RelembrarMetafisica

A veces el ser tiene necesidad del ser humano, y sin embargo nunca es dependiente de la humanidad existente. Ésta, en cuanto histórica, en cuanto sabe y preserva el ente en cuanto tal, está ciertamente en referencia al ser; no obstante, el confiar la esencia humana al ser mismo no siempre es acaecida por parte de éste como la garantía por la cual una humanidad puede tener como propio el derecho de participar en el acaecimiento apropiante de la verdad del ser. En un tiempo tal, de la reivindicación del ser surge en ocasiones el intento de una respuesta en la que una humanidad tiene que sacrificar a algunos aislados que, habiendo sido interpelados, recuerdan internándose en el ser y piensan por lo tanto su historia desde lo ya sido [vom Gewesenen her]. Heideggeriana: RelembrarMetafisica

Sin embargo, porque el Ser se ha destinado en cuanto esencia de la técnica en lo dis-puesto, pero la esencia-humana pertenece a la esencia del Ser, en cuanto que la esencia del Ser necesita a la esencia humana, para quedar custodiado [gewahrt] en cuanto Ser según la propia esencia en medio de lo ente, y así esenciar como lo Ser, por ello la esencia de la técnica no puede ser conducida a la transmutación de su destino sin la asistencia de la esencia-humana. Mas, con eso la técnica no es superada [überwunden] humanamente. Por el contrario, la esencia de la técnica es restablecida [verwunden] en su verdad, todavía oculta. Este restablecimiento es semejante al que acontece en el ámbito humano cuando alguien se sana de un dolor. Pero el restablecimiento de un destino del Ser, aquí y ahora, el olvido de lo dis-puesto, se acontece-apropia cada vez desde el advenimiento de un otro destino, que ni se puede precalcular lógico-historiográficamente, ni construir metafísicamente como consecuencia de un proceso histórico. Pues lo histórico, o, pues, el acontecer, historio-gráficamente concebido, jamás determina al destino, sino que, cada vez el acontecer y el concebir a éste asignado, sus componentes son ya lo destinados de un destino del Ser. Heideggeriana: Kehre1949

Para el restablecimiento de la esencia de la técnica se necesita especialmente del hombre. Pero el hombre es necesitado aquí en su esencia correspondiente a este restablecimiento. Según eso, la esencia del hombre tiene que abrirse primeramente a la esencia de la técnica, lo que, destinalmente, es algo completamente distinto que el proceso de que los hombres afirmen y fomenten a la técnica y sus medios. Pero, para que la esencia-humana se vuelva atenta a la esencia de la técnica, para que se funde entre técnica y hombre, y respecto a su esencia, una referencia esencial [Wesenverhältnis], tiene el hombre moderno que retroencontrarse previamente y ante todo en la amplitud de su espacio esencial. Este espacio esencial de la esencia humana recibe su dimensión que lo trama, únicamente de la re-ferencia [Ver-Hältnis], como la cual guardianía [Wahrnis] del Ser mismo está reapropiada [vereignet] a la esencia del hombre, como lo necesitado por ella por la guardianía. De otra manera que ésta, a saber, que el hombre ante todo y previamente se construya en su espacio esencial y que tome habitación en él, no podrá el hombre nada esencial en medio del destino ahora imperante. Meditando esto, nosotros prestamos atención a una frase de Meister Eckhart, pensándola desde su fundamento. Dice así: "die nitt von grossem wesen sind, was werk die wirkend, da wirt nit us" (Reden der Unterscheidung, N. 4): "Los que no son de gran esencia, de cualquier obra que obren, no sale nada". Heideggeriana: Kehre1949

Que mundo, mundeando, sea lo más próximo de todo acercar, que acerca, acercando la verdad del Ser a la esencia humana y, así, reapropia al hombre al acontecimiento-apropiador. Heideggeriana: Kehre1949

En la forma del trabajador y su dominio ya no se mira a la subjetiva, y mucho menos entonces a la subjetidad subjetivista de la esencia humana. El ver metafísico de la forma del trabajador corresponde al proyecto de la forma esencial de Zaratustra dentro de la metafísica de la voluntad de poder. ¿Qué se esconde en ese aparecer de la subjetividad objetiva del subjectum (del Ser del ente), que es pensada como forma humana, y no como un hombre aislado? Heideggeriana: PreguntaSer

Hablar de la subjetidad (no subjetividad) de la esencia humana como el fundamento de la objetividad de todo subjectum (de todo presente) parece en todos los aspectos paradójico y artificial. Esta apariencia tiene su fundamento en que apenas hemos comenzado a preguntar por qué y de qué manera será necesario dentro de la metafísica moderna un pensar que Zaratustra representa como forma. La información dada a menudo de que el pensamiento de Nietzsche había caído fatalmente en la poesía, es ella misma sólo el abandono del preguntar pensante. A pesar de todo, ni siquiera necesitamos volver a pensar hasta la deducción trascendental kantiana de las categorías para ver que, al mirar la forma como la fuente de la donación de sentido, se trata de la legitimación del Ser del ente. Sería una explicación demasiado grosera si se dijera que [397] aquí, en un mundo secularizado, el hombre como creador del Ser del ente ocupa el lugar de Dios. Que, en efecto, la esencia humana está en juego, no admite duda. Pero la esencia (verbal) del hombre, «el ser-ahí [Dasein] en el hombre» (véase Kant y el problema de la metafísica; 1 ed., 1929, § 43) no es algo humano. Para que la idea de la esencia humana pueda alcanzar el rango de lo que fundamenta ya a todo presente como la presencia, que permite primero una «representación» en el ente, y así legitima a éste como el ente, tiene el hombre ante todo que ser representado en el sentido de un fundamento normativo. Pero, ¿normativo para qué? Para el asegurarse del ente en su ser. ¿En qué sentido aparece «Ser» cuando se trata del asegurarse del ente? En el sentido de lo en todas partes y en todo tiempo constatable, es decir, representable. Descartes, entendiendo así el Ser, encontró la subjetividad del subjectum en el ego cogito del hombre finito. El aparecer de la forma metafísica del hombre como fuente de donación de sentido es la consecuencia última de la posición de la esencia humana como subjectum normativo. Conforme a ello, se transforma la forma interna de la metafísica, que consiste en lo que puede denominarse como la trascendencia. Ésta es dentro de la metafísica por razones esenciales ambigua. Allí donde esa ambigüedad no se tiene en cuenta se extiende una confusión incurable, que puede valer como característica del representar metafísico todavía hoy usual. Heideggeriana: PreguntaSer

¿Para qué le aburro a usted con la referencia a las diferencias hoy demasiado liberalmente manejadas, es decir, apenas pensadas en su diversidad [398] y copertenencia? Para dejar desde aquí claro cómo lo meta-físico de la metafísica, la trascendencia, se transforma cuando en su ámbito diferencial aparece la forma de la esencia humana como fuente de dación de sentido. La trascendencia, entendida en sentido plural, se convierte en la correspondiente rescendencia y desaparece en ésta. El retroceso de esta índole a través de la forma acontece de manera que su presencia se represente, que esté de nuevo presente en lo acuñado de su acuñación. La presencia de la forma de el trabajador es el poder. La representación de la presencia en su dominio como una «nueva y especial voluntad de poder» (El trabajador, pág., 70). Heideggeriana: PreguntaSer

Las preguntas suscitadas hace un momento alcanzan una problematicidad todavía más aguda, si las tomo como quise exponérselas hace poco a raíz de mi conferencia en Munich (La pregunta por la técnica). Si la técnica es la movilización del mundo por la forma de el trabajador, acontece por la presencia acuñadora de esa especial voluntad de poder particularmente humana. En la presencia y la representación se anuncia el rasgo fundamental de lo que se descubrió al pensar occidental como Ser. «Ser» quiere decir, desde lo griego temprano hasta lo postrero de nuestro siglo: presencia. Toda clase de presencia y presentación proviene del acontecimiento de la presencia. Pero la «voluntad de poder» es, como la efectividad de lo efectivo una manera del aparecer del «Ser» del ente. «Trabajo», de donde recibe por su parte la forma de el trabajador el sentido, es idéntico con «Ser». Aquí queda por pensar si y en qué medida la esencia del «Ser» es en sí la referencia para con la esencia humana (véase ¿Qué significa pensar?, pág. 73 y sig.) En esa referencia tuvo que fundarse entonces la relación entre el «trabajo» entendido metafísicamente y el «Trabajador». Me parece que las siguientes preguntas apenas pueden ya soslayarse: ¿Podemos pensar la forma de el trabajador como forma, podemos pensar la idea platónica como eidos todavía más originariamente en su origen esencial? Si no, ¿qué razones prohíben [401] esto y exigen en lugar de ello que aceptemos simplemente forma e idea como lo último para nosotros y como lo primero en sí? Si es así, ¿en qué camino puede moverse la pregunta por el origen esencial de la idea y de la forma? ¿Surge, para decirlo formalmente, la esencia de la forma en el ámbito de origen de lo que llamo el Ge-Stellt? [aquí, «in-formación»] ¿Pertenece, según esto, también el origen esencial de la idea al mismo ámbito del que provino la esencia de la forma próxima a ella? ¿O es el Ge-Stellt sólo una forma de un hacer humano? Si éste fuera el caso, entonces seguiría siendo la esencia del Ser y además el Ser del ente un hijo del representar humano. La época en la que el pensar europeo pensó así arroja aún las últimas sombras sobre nosotros. Heideggeriana: PreguntaSer

Su escrito Sobre la línea habla del nihilismo como «poder fundamental» (pág. 22); plantea la pregunta por el «valor fundamental» futuro (pág. 51); nombra de nuevo la «forma», «también la forma del trabajador» (pág. 65). Esta ya no es, si lo veo bien, la única forma, «en la que mora el sosiego» (Ibíd). Usted dice, más bien, (pág. 23) que el ámbito de poder del nihilismo es de una clase tal que allí «falta la aparición principesca del hombre». ¿O es, quizá, la forma del trabajador aquélla «nueva» en la que todavía se oculta el aparecer principesco? También para el ámbito de la línea cruzada lo importante es «la seguridad». También ahora sigue siendo el dolor la piedra de toque. Lo «metafísico» impera también en el nuevo ámbito. ¿Habla aquí la palabra fundamental «dolor» todavía desde la misma significación que delimita su tratado Sobre el dolor, en el que la posición de El trabajador se lleva hasta el extremo? ¿Mantiene también lo metafísico más allá de la línea el mismo sentido que en El trabajador, a saber, el de lo «conformable»? ¿O es que ahora ocupa el lugar de la representación de la forma de una esencia humana, como única forma anterior de legitimación de lo real, el «trascender» hacia una [404] «trascendencia» y excelencia de especie no-humana sino divina? ¿Se manifiesta lo teológico imperante en toda metafísica? (Sobre la línea, págs. 26, 31, 33). Cuando usted dice en su escrito El libro del reloj de arena (1954), pág. 106: «En el dolor se prueba la forma», entonces usted se mantiene, por lo que veo, en la estructura fundamental de su pensar, pero deja que las palabras fundamentales «dolor» y «forma» hablen en un sentido cambiado, pero todavía no propiamente explicado. ¿O me equivoco? Heideggeriana: PreguntaSer

Sin duda, y si prestamos suficiente atención a ellas, la donación y la retirada del Ser no se dejan representar, como si sólo afectaran de vez en cuando y por instantes a los hombres. La esencia humana consiste más bien en que siempre así como así se mantiene y vive en la donación. Decirnos siempre del «Ser mismo» demasiado poco, si al decir «el Ser», omitimos la pre-sencia para la esencia humana, y con ello desconocemos que esa esencia misma forma parte de «el Ser». Decimos también siempre demasiado poco del hombre, si al decir «el Ser» (no el ser humano), ponemos el hombre para sí, y lo así puesto lo ponemos entonces otra vez en relación con el «Ser». Pero también decimos demasiado, si pensamos en el Ser como lo omniabarcante y con ello representamos al hombre sólo como un ente especial entre otros (plantas, animales) y a ambos los ponemos en relación; pues ya en la esencia humana está la relación para con lo que, a través de la relación, el relacionar en sentido de necesitar, determina como «Ser» y así es sustraído a su supuesto «en y por sí». El discurso sobre el «Ser» persigue el representar [408] de una perplejidad a la otra, sin que se pueda mostrar la fuente de este desconcierto. Heideggeriana: PreguntaSer

Pero todo va inmediatamente, al parecer, en la mejor dirección, si no descuidamos adrede lo pensado hace mucho tiempo: la relación-sujeto-objeto. Dice que a cada sujeto (hombre) le pertenece un objeto (Ser) y a la inversa. Cierto; si no fuera porque esa totalidad - la relación, el sujeto, el objeto -, se basa ya en la esencia de eso que, como se mostró, nos representamos de manera enteramente insuficiente como relación entre Ser y hombre. Subjetividad y objetividad se fundan ya por su parte en una peculiar apertura del «Ser» y de la «esencia humana». Ella estabiliza el representar en la distinción de los dos como objeto y sujeto. Ésta vale desde entonces como absoluta y confina al pensar en un callejón sin salida. Una posición del «Ser», que quisiera nombrar a «el Ser» teniendo en consideración la relación-sujeto-objeto, no medita lo que ya queda impensado en lo problemático. Y así queda pues el discurso sobre una «donación del Ser» como un recurso de urgencia y enteramente problemático, porque el Ser consiste en la donación, de modo que ésta nunca puede acceder al Ser. Heideggeriana: PreguntaSer

Presencia («Ser») es como presencia a veces presencia para la esencia humana, en la medida en que presencia es orden, que ocasionalmente llama a la esencia humana. La esencia humana es en cuanto tal, oyente, porque pertenece a la orden que llama, a la pre-sencia. ¿Éste siempre «lo mismo», la copertenencia de llamada y escucha, sería entonces «el Ser»? ¿Qué digo? Ya no hay «Ser» en absoluto, - si intentamos imaginar plenamente «Ser», tal como impera como destino, a saber, como presencia, que es el único modo de que correspondamos su esencia como destino-. Entonces tendríamos que dejar ir tan decididamente a la palabra aislante y separante, «el Ser», como al nombre «el hombre». La pregunta por la relación de ambos se descubrió como insuficiente porque nunca llega al ámbito de lo que quisiera preguntar. En verdad no podemos ni siquiera [409] ya decir, que «el Ser» y «el hombre» sean lo mismo en el sentido de que ellos se copertenezcan; pues al decir así, les seguimos dejando a ambos ser para sí. Heideggeriana: PreguntaSer

Pero sigue siendo una ganancia cuando experimentamos que aquello para lo que debe valer una buena definición, la esencia del nihilismo, nos remite a un ámbito que exige otro decir. Si pertenece al «Ser» la donación, y además de modo que aquél consiste en ésta, entonces se disuelve el «Ser» en la donación. Ésta se vuelve ahora lo digno de ser preguntado, y que como tal es pensado de aquí en adelante el Ser, que ha vuelto a su esencia y fusionado en ella. De acuerdo con esto la previsión pensante en este ámbito sólo puede aún escribir el «Ser» de la manera siguiente [411]: el . La tachadura en forma de cruz sólo proviene de modo inmediato, a saber, del hábito casi inextirpable de representar «el Ser» como un enfrente que existe por sí mismo, y que entonces sólo a veces sale al encuentro de los hombres. Conforme a esta representación tiene entonces la apariencia de como si el hombre fuera excluido del «Ser». Sin embargo, no sólo no es excluido, es decir, no sólo es comprendido en el «Ser», sino que «Ser» es quien, necesitando la esencia humana, está obligado a abandonar la apariencia del para-sí, por lo que es también de esencia distinta de lo que quisiera reconocer la representación de un conjunto que abarca la relación-sujeto-objeto. Heideggeriana: PreguntaSer

La pre-sencia se vuelve, en cuanto tal, hacia la esencia humana donde se consuma la donación, en la medida en que aquélla, la esencia humana, se acuerda de ella. El hombre es en su esencia la memoria del Ser, pero del . Esto significa: que la esencia humana pertenece a lo que en la tachadura del Ser en forma de cruz requiere el pensar como mandato originario. La pre-sencia funda en la donación, que en cuanto tal gasta en sí la esencia humana, el que la derroche para ella. Heideggeriana: PreguntaSer

Igual que el , así tendría también que ser escrita, es decir, pensada, la Nada. Importa aquí: a la Nada pertenece, no como aditamento, la esencia humana que recuerda. Si, por tanto, la Nada alcanza a dominar de un modo particular en el nihilismo, entonces el hombre no sólo está afectado por el nihilismo, sino que participa esencialmente de él. Pero entonces tampoco está toda la «consistencia» humana en algún lugar más acá de la línea, para luego cruzarla y establecerse más allá de ella en el Ser. [412] La esencia humana pertenece ella misma a la esencia del nihilismo y, por tanto, a la fase de su consumación. El hombre, en cuanto aquella esencia usada en el , forma parte de la zona del , y esto quiere decir, al mismo tiempo de la Nada. El hombre no sólo está en la zona crítica de la línea. Él mismo es, pero no para sí y en absoluto por sí, esa zona y por tanto la línea. En ningún caso es la línea, pensada como signo de la zona del nihilismo consumado, aquello que está frente al hombre como algo rebasable. Pero entonces también cae la posibilidad de un trans lineam y de su cruce. Heideggeriana: PreguntaSer

El paso atrás a la localidad de la esencia humana requiere algo distinto que el progreso - el paso adelante - hacia el mundo de las máquinas. Heideggeriana: EssenciaLinguagem

Submitted on 25.02.2007 22:40
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