
Para que aprehendamos fenoménicamente [phänomenal] lo escuchado en la comprensión de la llamada [Anrufverstehen], habrá que retornar, una vez más, a esa llamada [Anruf]. La llamada [Anrufen] dirigida al uno-mismo [Manselbst] tiene el sentido de una intimación del sí-mismo más propio a despertar a su poder-ser [Seinkönen] en cuanto Dasein, es decir, en cuanto estar-en-el-mundo [In-der-Welt-sein] ocupándose de él y en cuanto coestar [Mitsein] con los otros [Anderen]. La interpretación existencial de aquello a lo que la llamada [Ruf] intima no podrá, por consiguiente, si ella se comprende correctamente en sus posibilidades [Möglichkeiten] metodológicas y en sus tareas [Aufgaben], pretender delimitar una singular y concreta posibilidad de existencia [Existenzmöglichkeit]. Lo que puede y requiere ser fijado no es lo existentivamente [existenziell] dicho cada vez por la llamada en el correspondiente Dasein y para éste, sino lo que pertenece a la condición existencial de posibilidad [existenzialen Bedingung der Möglichkeit] del poder-ser fáctico-existentivo [faktisch-existenziellen Seinkönnens].
La comprensión que escucha existentivamente la llamada [existenziell-hörende Verstehen des Rufes] es tanto más propia cuanto más intransferiblemente el Dasein escuche y comprenda su interpelación y cuanto menos tergiversado quede el sentido de la llamada [Rufsinn] por «lo que se dice», por «lo que se debe hacer» y por lo vigente. ¿Y qué es lo que esencialmente se da en el carácter propio de la comprensión de la llamada [Eigentlichkeit des Anrufverstehens]? ¿Qué es lo esencialmente dado a entender, aunque no siempre fácticamente comprendido en ella?
Ya hemos respondido a esta pregunta con la siguiente tesis: la llamada no «dice» nada que hubiera que discutir, no da noticia de algún suceso [der Ruf »sagt« nichts, was zu bereden wäre, er gibt keine Kenntnis über Begebenheiten]. La llamada remite al Dasein hacia adelante en dirección a su poder-ser, y lo remite en cuanto ella llama desde la desazón [Der Ruf weist das Dasein vor auf sein Seinkönnen und das als Ruf aus der Unheimlichkeit]. Es cierto que el vocante queda indeterminado – pero el de-dónde [Woher] de su llamar no es indiferente al llamar mismo – . Este de-dónde – la desazón del aislamiento arrojado [die Unheimlichkeit der geworfenen Vereinzelun] – va implicado en el llamar, es decir, queda también abierto en él. El de-dónde del llamar hacia adelante en dirección a… coincide con el hacia-dónde de la llamada hacia atrás [Das Woher des Rufens im Vorrufen auf... ist das Wohin des Zurückrufens]. La llamada no da a entender un poder-ser universal o ideal; la llamada abre el poder-ser como el poder-ser, en cada caso aislado, de cada Dasein. El carácter aperiente de la llamada [Der Erschließungscharakter des Rufes] no quedará plenamente determinado sino cuando ella sea comprendida como una prevocante llamada hacia atrás [vorrufenden Rückruf]. Solamente cuando se la comprenda de esta manera será posible preguntarse qué es lo que ella da a entender. [SZ:280; STJR:296-297]